De Lima a Mérida
Jorge Armestar, un mago de la cámara y más de dos millones de fotos a Extremadura
Su relación con la fotografía comienza en la infancia cuando su padre lo inmortalizaba a él y a su familia en una instantánea que marcó el resto de su vida. Ahí nació la vocación por un trabajo que le apasiona y con el que a diario escribe la historia de esta maravillosa tierra

El carismático fotógrafo Jorge Armestar. / JORGE ARMESTAR

Contempla la mayor parte de su vida a través de su cámara. A Jorge Armestar (Lima, 1983), que dejó su ciudad natal hace 20 años para venirse a Mérida, donde actualmente reside, no le cuesta retratarse para explicar su historia y hacerse una tarjeta de presentación. Su relación con la fotografía comienza en la infancia cuando su padre lo inmortalizaba a él y a su familia. Y de ahí nació su vocación por un trabajo que le apasiona. «Mi padre tenía en casa una cámara y me llamó la atención, después estudié Ciencias de la Información y ahí fue cuando sentí la necesidad de dedicarme a la fotografía», manifiesta.

Ibarra, la hora del adiós. / JORGE ARMESTAR

Monago trepando por una cuerda en un parque de bomberos extremeño. / JORGE ARMESTAR
Armestar es un enamorado de su oficio y de su tierra adoptiva al que su inquietud artística e insaciable curiosidad le han llevado a ser uno de los mejores fotógrafos de la región. Es una persona muy querida por sus compañeros de profesión y con los que siempre demuestra un carácter cercano, trabaja con este periódico desde hace dos décadas y cada semana esta sección se enriquece con sus instantáneas. Cubre todo tipo de informaciones y reportajes. También colabora con diarios nacionales. «En todo este tiempo he realizado más de dos millones de fotografías de Extremadura. En ellas he buscado siempre el arte de lo cotidiano, saber estar en el lugar adecuado en el momento correcto», destaca sonriente.

Milana Bonita se manifiesta en Madrid por un tren digno. / JORGE ARMESTAR

Nevada en Mérida. / JORGE ARMESTAR
Además, el mago del ‘clic’ es autor de dos libros (‘Alma y Memoria: Provincia de Cáceres’, así como ‘Alma y Memoria Vol II - Rituales Festivos de la provincia de Badajoz’) con instantáneas increíbles y textos de Israel J. Espino . «El objetivo de las publicaciones era recoger las tradiciones de algunos pueblos extremeños que se pueden perder por la despoblación. Se tratan de fotolibros contra el olvido y que pretenden conservar las raíces tan queridas y emblemáticas de fiestas como el Jarramplas, la Chicharrona, las Carantoñas, el Peropalo, los Diablucos, la Encamisá, los Danzantes, Jueves de Compadres...», finaliza. No hay que leer entre líneas. Su arte fotográfico salta a la vista y llena la mirada.
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