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Cocina y bienestar

Un templo gastronómico en Mérida para Marilyn Monroe

Fernando García Mata hace disfrutar a sus clientes de la gastronomía y de las imágenes más icónicas de la célebre actriz

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Mérida

Norma Jeane o Marilyn Monroe. Una mujer que murió en extrañas circunstancias en 1962, víctima de un cóctel letal de barbitúricos. "No confío en nadie en mi entorno, y te mando esta carta porque tú sabes que tú y yo nos parecemos en muchos aspectos y conocemos muchos de nuestros secretos”. Así empezaba la carta que la actriz escribió a Truman Capote el 25 de julio del año en que falleció.

Dicen que dormía solamente con unas gotas de Chanel nº5, que tenía once dedos en los pies y que de pequeña quería ser Alicia en el País de las Maravillas. Sensible, neurótica, tartamudeaba, pero convirtió el Happy Birthday en himno nacional cuando se lo cantó en el Madison Square Garden al presidente de EEUU John F. Kennedy, uno de sus amantes.

El poster

¿Quién no tuvo un poster de Marilyn en su habitación, como lo tuvo de James Dean? Jóvenes a los que la muerte convirtió en eternos mitos y cuyas películas siguen siendo referente para las generaciones actuales. Quizá por eso, y por su sabor, el Bar Marylin de Mérida siempre está lleno. Da gusto explayarse en sus pinchos mientras das un paseo visual por las decenas de fotografías que cuelgan de las paredes en honor a la superdotada artista eclipsada por los clichés.

El mérito

El mérito no es solo de ella, lo es también del dueño de este negocio de Los Bodegones de Mérida, Fernando García Mata. Un bar de barrio, típico por sus tapas y raciones situado en la calle Don Benito, más pegando a la zona Sur y a un paso de la plaza de toros. Muy pronto cumplirá 10 años, el tiempo que hace que a Fernando, que antes regentaba una tienda, le animaron los vecinos a que cogiera el bar. "Empecé con mis apuros, porque no voy a decir lo contrario. Me ha costado mucho levantarlo, pero aquí estamos".

El Bar Marilyn de Mérida

Fernando, Eva, María, Neuza, Diego y Ana. / Miguel Ángel Muñoz

De Miajadas a Mérida

Nacido y criado en Miajadas, un día decidió que no quería quedarse ni en Cáceres ni en Badajoz, "y me quedé en el medio", dice con el sentido del humor que le caracteriza.

A las siete de la mañana ya está el Marilyn ofreciendo sus desayunos. De ahí a los aperitivos de mediodía, la sobremesa y luego las cenas. El fútbol no falta. Que un bar nunca será un buen bar si no echan el fútbol. Sin eso y sin sus trabajadores: un equipo de ocho profesionales que han logrado convertir el negocio en un referente del barrio. "Me siento con mis proveedores y lucho por el precio, para que luego repercuta en el consumidor". Por eso el tercio está a 2,30, un precio asequible para los tiempos que corren.

Estómago feliz

Y todo con el objetivo de hacer feliz al estómago gracias a la especialidad estrella de la casa: los morros. "A la gente, le encanta, la verdad", cuenta Fernando, un empresario que ha sabido reinventarse: trabajó en el campo, en una tienda, estuvo de chófer, pero en la hostelería ha encontrado su lugar, un espacio donde siempre se aprende algo nuevo gracias a la sabiduría de su fiel clientela.

El menú

Tostadas de jamón ibérico, croquetas de jamón, pluma ibérica, ensaladilla rusa, huevos rotos y hasta tarta de tres chocolates conforman otras delicias de una carta en este templo de Marilyn, tras cuya muerte, la cámara siguió buscándola pero nunca más volvió a encontrarla. Gracias a Fernando su recuerdo permanece en Los Bodegones.

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