Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El incensario

La única Semana Santa de Mérida

Debe mantenerse la fusión de las nueve hermandades y cofradías como si fuera una

La Cofradía Infantil a su paso por el Templo de Diana de Mérida.

La Cofradía Infantil a su paso por el Templo de Diana de Mérida. / AYUNTAMIENTO DE MÉRIDA

Mario Hernández

Mario Hernández

Mérida

Lo que estamos a punto de vivir a partir de mañana, Domingo de Ramos, es la única Semana Santa de Mérida. Sí, la única Semana Santa de Mérida. Como dijo el Papa, «la Semana Santa única en el mundo», que nos recordó Javi Nieves en el pregón de Semana Santa y en la que el propio pregonero nos señaló que, más que un mensaje, es una misión. Pero vamos a poner los pies en la tierra.

Los cofrades emeritenses tenemos que defender la única Semana Santa de Mérida. Una única Semana Santa donde todas las hermandades y cofradías, aparte de aceptar esa misión que nos encargó el Papa Francisco para defender que Mérida es una ciudad de Semana Santa, deben caminar de la mano luchando por un objetivo común que no es otro que el mostrar a la ciudadanía los momentos de la Pasión, Muerte y Resurrección.

Una única Semana Santa de Mérida que debe mantenerse con la fusión de las nueve hermandades y cofradías como si solo fueran una, no islas aisladas en un gran archipiélago. A partir de mañana veremos cómo se va desarrollando la Pasión según Mérida, veremos pasar ante nuestros ojos siglos de historia fusionados con la contemporaneidad en cada una de las imágenes procesionales. 

Todo ello, fruto del trabajo de las y los cofrades emeritenses que, a lo largo de la historia, han luchado por esa única Semana Santa de Mérida. A partir de mañana viviremos momentos extraordinarios. Quizá, si se cumplen las previsiones meteorológicas, vivamos momentos mágicos, de emoción, nunca de decepción cuando haya que tomar las duras decisiones que provocan estos momentos. Porque, a fin de cuentas, nuestros pasos están preparados para que todas las hermandades salgan a la calle a hacer esa catequesis plástica que desde siglos lleva haciendo la ciudad de Mérida.

Desde esta columna, os iremos guiando por nuestra Semana Santa, buscando aquello que el ojo no ve a simple vista, recordando anécdotas, curiosidades, esas cosas que muchas veces no vemos. Y comenzaremos por este Sábado de Pasión cuando, a las 18 horas, se abran las puertas de la Concatedral de Santa María para dar paso a la primera procesión de la Semana Santa, la miniprocesión que, la Cofradía Infantil, organiza como fin de su Escuela Cofrade ‘Pablo Barroso Sánchez’ que, por cierto, también participó en su día en la misma y que, tristemente, nos dejó, por ello la Escuela tiene su nombre.

Y hoy se rememorará un hecho histórico, parecerá que viajaremos a 1948 cuando, en sus orígenes, y sin estar anunciado en el programa de mano de la época, salieron niños portando una parihuela delante de la Hermandad del Calvario con una pequeña imagen de Jesús de Medinaceli, de 60 cm de altura, cedida por la entrañable Doña Bati.

Pues bien, hoy podremos revivir ese momento, trasladarnos a otra época, será, sin duda el primero de los detalles que viviremos, en esta Semana Santa que guarda celosamente sus tradiciones, sus historias, sus leyendas que, a lo largo de esta semana, nos servirán de guía para la única Semana Santa de Mérida.

Tracking Pixel Contents