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El incensario

El tarro de las esencias

Domingo de tradiciones que se mantienen con el paso del tiempo, heredadas de padres a hijos y que cobran sentido especial estos días

La Cofradía Infantil a su paso por el Templo de Diana de Mérida.

La Cofradía Infantil a su paso por el Templo de Diana de Mérida. / AYUNTAMIENTO DE MÉRIDA

Mario Hernández

Mario Hernández

Mérida

Amanece en Mérida un nuevo domingo y parece que nos encontramos con una ciudad totalmente distinta, diferente. Se palpa en cada rincón la inminencia de las Estaciones de Penitencia que, desde hoy, recorrerán las calles hasta el próximo Domingo de Resurrección.

El olor a azahar en la Plaza de España, la Puerta de la Villa o la calle Santa Julia hacen que la ciudad se convierta en un gran tarro de esencias que comenzarán a desparramarse cuando, a las 11.30 horas, comiencen a sonar los acordes de la Banda de Música de Mérida para, como manda la tradición, comenzar la Procesión Litúrgica de las Palmas en la que, en esta pequeña ‘Jerusalén de las Hispanias’, como la bautizara en su día el cronista José Luis Mosquera, el Arco de Trajano se convierta en puerta de entrada a la tradición.

Domingo de tradiciones que se mantienen con el paso del tiempo. Tradiciones heredadas de padres a hijos y que cobran un sentido especial estos días. Domingo de estrenos, de comidas familiares, de torrijas, como las más de 3.000 que se repartirán en la Plaza de España en la Torrijada más grande de nuestro país.

Domingo de recuerdo

Domingo de infancia, de madres y padres emocionados por poder llevar, a San José o a Santa María, a sus hijos con el hábito de la Cofradía. Domingo de recuerdo, de memoria, como la palmera del paso de la Burrita que, desde hace años, nos recuerda a las personas enfermas de Alzheimer. Una palmera que cada año regalaba con ilusión un abuelo de varios nazarenos de la cofradía, enfermo de alzheimer, y que desde su muerte, sigue donando su familia.

También es domingo de «venia» en San José, una tradición que instaurara el fundador de la Cofradía de la Cena, Pablo Burgos, y que cada año realiza alguna persona invitada por la hermandad. En este caso uno de los sacerdotes de San José, Carlos Norberto que, con tres palmadas a la puerta de la Casa Hermandad, abrirá la tarde mágica del Domingo de Ramos.

La cofradía de la Sagrada Cena ya exhibe sus imágenes

Detalle del paso de la Sagrada Cena, que procesiona el Domingo de Ramos en Mérida. / El Periódico

Así que dispongámonos a disfrutar, a vivir momentos únicos como la subida del paso de la Entrada en Jerusalén con el lienzo de la Alcazaba de fondo que nos trasladará a aquel domingo en e que Cristo fue aclamado como rey, porque Mérida cuenta con escenarios coetáneos con aquellas fechas que marcaron la historia del Cristianismo en una ciudad que, ya es un hecho irrefutable, es Cuna del Cristianismo Hispano.  

Viviremos el sentido de la palabra ‘Hermandad’ cuando, entre los tramos de los Infantiles, procesionen nazarenos de la Hermandad del Calvario, con capirote blanco, tal y como hacían cuando procesionaban a nuestra entrañable ‘Burrita’ hasta que se la cedieran a la Cofradía Infantil.

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Y no puede faltar el paseo de la Virgen del Patrocinio, la ‘Señorita de la Argentina’, por el parque de su barrio, o el esfuerzo de costaleros y costaleras de la Cena en la bajada de la impresionante cuesta de José Ramón Mélida hasta la Puerta de la Villa. Por tanto, un Domingo de Ramos para disfrutar de la ciudad, de sus cofradías y de todos los momentos que nos dejará para el recuerdo

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