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El monumento romano es un aliciente añadido

Hamburguesas de dioses y atardeceres increíbles en esta terraza de Mérida

Calidad culinaria y buen trato, la receta del éxito de este céntrico gastropub de la capital regional

Alberto Manzano Cortés

Alberto Manzano Cortés

Mérida

Desde los Altos del Templo GastroPub se ven las mejores vistas a una parte de la historia de Mérida. El local tiene entre sus puntos fuertes la céntrica ubicación (calle Romero Leal), con una terraza en la que se puede contemplar el Templo de Diana de una manera excepcional, la amabilidad de sus trabajadores (Alberto, Paula, Raúl y Carmen) y la carta. Las especialidades culinarias van desde hamburguesas con nombres de los dioses del Olimpo elaboradas con carnes de la tierra (cerdo, pollo, ternera y cordero) hasta cachopo, pasando por los nachos con carne de cerdo ibérico y queso o croquetas surtidas. En su oferta gastronómica también poseen cabida la Torta del Casar de Cáceres, el jamón o varias raciones de patatas con diferentes aliños.

Atardeceres de 10

Su cercanía a uno de los monumentos romanos más destacados de la ciudad muestra una visión diferente de su estructura construida en el siglo primero después de Cristo. Una panorámica espectacular de la capital extremeña de la que cuesta desprenderse por su encanto. El encargado del establecimiento, Alberto Vasco Suárez, junto al resto del equipo, aporta ese toque diferenciador de la buena simpatía con el cliente, que añade el plus necesario para convertir este espacio en todo un referente de la gastronomía emeritense. Llama la atención que la cocina no se encuentra dentro del gastropub (se ubica a unos pocos metros del negocio y justo al lado de algunas de las mesas de la terraza). Y luego hay también otras cositas: cerveza fría, vinos, refrescos, copas y cachimbas. "Los atardeceres aquí no hay que perdérselos por nada", manifiesta Vasco.

Vocación

Alberto es uno más dentro de todos los camareros que día a día sirven las cañas, los cafés y los aperitivos en Mérida. Con una diferencia, que él desde hace unos pocos de años ya descubrió que su vocación estaba en llevar la bandeja en la mano y atender a la gente de una manera empática. "A mí me gusta mucho ser camarero y siempre he querido serlo", señala a este diario con pasión. Brilla en un entorno inigualable y abren de 16.00 de la tarde hasta las 02.00-03.00 de la madrugada. 

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