Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Detección de compuestos orgánicos

Sensores inteligentes miden la conservación de las piezas históricas del Museo Romano de Mérida

Investigadores de la Universidad de Extremadura (UEx) monitorizará la contaminación ambiental en el MNAR

Investigadores de la UEx en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida.

Investigadores de la UEx en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida. / Europa Press

Alberto Manzano Cortés

Alberto Manzano Cortés

Mérida

La conservación es clave para salvaguardar la vida de las piezas de un museo. Por ello, Investigadores de la Universidad de Extremadura (UEx) instalarán una red inalámbrica de sensores de gases para la detección de compuestos orgánicos volátiles (VOCs) en el Museo Nacional de Arte Romano (MNAR) de Mérida como medida para la conservación preventiva de las piezas históricas y artísticas. La colaboración con el museo se llevará a cabo gracias al proyecto de investigación i-VOCS, que tiene como fin el desarrollo y validación de sensores avanzados para la detección de compuestos orgánicos volátiles en interiores. El equipo de investigadores del proyecto i-VOCS, coordinado por el Instituto de Microelectrónica de Barcelona (IMB-CNM-CSIC), con la participación de la Universidad de Extremadura, la Universidad de Barcelona, y el Instituto de Tecnologías Físicas y de la Información, celebró el pasado 18 de junio una reunión clave en el MNAR con expertas de este museo para analizar la problemática de la monitorización de la contaminación ambiental. En este mismo encuentro se revisó el progreso del paquete de trabajo enfocado en la validación de los nanosensores y sistemas integrados en escenarios de campo reales, como los espacios museísticos y de trabajo, según ha señalado la UEx en un comunicado.

Primera fase

En una primera fase, la Universidad de Extremadura será la encargada de instalar una red inalámbrica de sensores de gases con nodos en varias áreas estratégicas del MNAR, como son el depósito de piezas grandes (con ventilación exterior) para la monitorización de la contaminación ambiental, el depósito de piezas pequeñas, y las vitrinas con metales y vidrios. Además, con carácter previo, se instalarán tubos de difusión pasiva para analizar mediante cromatografía de gases los compuestos presentes y sus concentraciones, lo que permitirá generar un mapa inicial de contaminantes en el museo.

Segunda fase

En una segunda fase, se instalarán sensores innovadores desarrollados en el marco del proyecto i-VOCs, basados en tecnologías de nanomateriales avanzados, con el objetivo de mejorar la sensibilidad y selectividad frente a compuestos como formaldehído, tolueno, acetaldehído y benceno, gases comúnmente relacionados con la degradación del patrimonio cultural. "Más allá del control habitual de temperatura y humedad relativa, la monitorización de los compuestos orgánicos volátiles se está consolidando como un elemento esencial para la conservación preventiva en museos", ha manifestado el investigador de la Universidad de Extremadura y participante en este interesante e innovador proyecto, Jesús Lozano Regado.

Degradación

Estos compuestos orgánicos volátiles (VOCs) son una amplia gama de sustancias químicas que contienen carbono y que se evaporan fácilmente a temperatura ambiente. Entre los más comunes están el formaldehído, tolueno, xileno, acetona y benceno, presentes en barnices, materiales de construcción, adhesivos o incluso en el mobiliario, y que "pueden acelerar la degradación de metales, textiles y papel, afectando de forma silenciosa e irreversible a las obras de arte", ha precisado.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents