Conflicto en la barriada
Los vecinos de La Corchera de Mérida denuncian carreras de motos, ruidos y vandalismo
El ayuntamiento aseguran que se ha reforzado la vigilancia policial en la zona, pero la situación continúa

Lugar en el que los jóvenes aparcan sus motos antes de comenzar las carreras, en el barrio de La Corchera. / Cedida
Los vecinos de la barriada de La Corchera llevan años sin poder descansar por las noches. Cuando las manecillas del reloj marcan las doce, comienzan las carreras de motos y de coches a gran velocidad, los ruidos hasta altas horas de la madrugada y los destrozos y suciedad en el parque del barrio. Los viernes y los sábados son los peores días. Un escenario al que ya están habituados, por desgracia, pero que se ha convertido en «bestial» en el último año.
Según relata María, tesorera de la Asociación de Vecinos de La Corchera, cerca de 40 jóvenes se concentran en el parque principal con sus motos, las arrancan y aceleran generando enormes ruidos «a mala leche, hablando claro, porque nos miran y saben que están molestando». Esta situación se ha acrecentado, sobre todo, con la instalación de un radar informativo que, lejos de disuadirlos, ha animado a los jóvenes a competir entre ellos «para ver quién pasa a mayor velocidad», por lo que reclaman la colocación de reductores que ayuden a reducirla.
Siempre vuelven
Desde la asociación explican que, después de que interpusieran la denuncia hace unas semanas, la presencia policial ha aumentado considerablemente y desde entonces la escena ha mejorado, pero «la cosa sigue ahí». «La policía viene y los echa, y se quedan en el barrio un buen rato, pero en cuanto se van vuelven las motos otra vez», lamentan. Además, aseguran que cuando algún vecino les llama la atención o les pide se callen, reciben agresiones verbales.
En ese sentido, la tesorera teme que llegue un punto en el que ocurra un accidente o desencadene un conflicto mayor: «El problema es que algún día va a bajar un vecino rebotado, porque se levante temprano, por esto o por lo otro, y pues va a ser mayor el problema. Porque hay menores de edad, pero los que vienen con los coches son mayores de edad. ¿Y qué hacemos?».
Al margen del ruido de las motos y los gritos, los vecinos también denuncian la suciedad que los jóvenes dejan en el parque y con la que se suelen encontrar todas las mañanas, como cáscaras de pipas, latas de cerveza, vasos de plásticos o envoltorios de comida. «Los críos pueden estar en el parque perfectamente, pero claro, luego dejan todo lleno de suciedad que, vamos, el de la limpieza tiene el cielo ganado», expresa María.

Suciedad que la juventud deja en el parque de la barriada. / Cedida
Más presencia
De este modo, lo que piden desde el colectivo es que se respete el horario que prohíbe los ruidos a partir de las 12 de la noche y, además, una presencia policial más recurrente, «no que vengan a las doce, se vayan y ya no vuelvan más, sino que vengan también de vez en cuando durante la noche hasta que los cojan, porque además siempre son los mismos».
Por su parte, el ayuntamiento asegura que, desde que se tuvo constancia de estos hechos, tomaron «medidas en el asunto». «Desde el 18 de julio se ha reforzado la vigilancia policial en la zona», explican. Además., subrayan que «no han vuelto a tener constancia de ruidos, vandalismo y carreras».
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