Talento literario
Irene García, escritora emeritense: "Las editoriales prefieren cantidad a calidad"
Con cuatro libros publicados, esta docente y traductora ha encontrado en la escritura su verdadera y más íntima pasión

Javier Cintas
Mérida no para de sacar verdaderos talentos en todas las disciplinas artísticas, e Irene García es, sin duda, una de las más brillantes joyas de la ciudad. Con 33 años a sus espaldas y toda una vida con las letras entre sus dedos, esta escritora, docente y traductora ya ha conseguido lo más difícil de la literatura: plasmar en páginas las historias que surgen en su cabeza.
Su pasión por la escritura comenzó desde muy pequeña, a los seis o siete años, con poemas inspirados por Gloria Fuertes. «Tengo un montón de poesías que si alguna vez le pasan alguna aplicación contra el plagio claramente va a saltar», bromea. Pronto aparcó los versos y se dedicó de lleno a los relatos, especialmente de terror e historias dramáticas por las que ganó varios concursos literarios a los 14 y 15 años. «En ese sentido, estoy tremendamente agradecida a mis profesores de lengua porque siempre me animaron y me impulsaron a seguir haciendo algo que, aunque me encantaba, pues, bueno, a ningún adolescente le apetece compartir lo que escribe, sobre todo por el miedo de qué dirán los demás», comenta.

Irene García Cabello, escritora de Mérida: "Las editoriales prefieren cantidad a calidad" / Javier Cintas
Por suerte, estas inseguridades jamás hicieron mella en Irene, quien ha conseguido publicar cuatro libros «solo con mi nombre en la portada, que siempre hace mucha ilusión». En concreto, se trata de ‘Intempesta Nocte’, ‘Un paraíso en la Tierra’ y ‘Quien a hierro mata’ y ‘Ángel’, su más reciente trabajo, una historia de terror sobre la maternidad y la pérdida y que presentará en la librería emeritense La Selva Dentro el próximo 5 de noviembre. En cuanto a su proceso creativo, reconoce haber cambiado con los años. «Antes era totalmente escritora de brújula, necesitaba descubrir lo que pasaba al final mientras escribía. Pero ahora soy más de mapa; cuando escribes novelas policiacas o de terror, necesitas un camino claro». Asimismo, aunque Irene asegura que ahora mismo no se encuentra inmersa en ningún libro en particular, siempre se encuentra escribiendo. En ese sentido, evidencia las dificultades a las que se enfrentan los autores a la hora de publicar. «Las editoriales miran los seguidores que tienes antes de ver si te publican. Prefieren cantidad antes que calidad».
Labor docente
Además de escritora también se dedica a la docencia, donde lamenta que se le dedique poco tiempo a la literatura en los programas educativos. «Siempre he pensado que se enseña poca, porque yo soy muy friki, por así decirlo, y daría solo literatura todo el tiempo», expresa. «En Lengua y Literatura sí se trabaja más, pero creo que podría hacerse desde un enfoque más lúdico. En inglés, en cambio, muchas veces no tenemos ni el tiempo ni las herramientas».
Más allá de lo que ocurre dentro de las aulas, Irene considera que en Mérida, aunque hay una parte de la población que está «muy implicada», todavía queda camino por recorrer. «Siempre me han acogido muy bien en librerías, bares y espacios culturales, es verdad que hay un grueso de la población que o bien no sabe lo que está pasando o bien no se ajusta a sus intereses». Así, la escritora reivindica que desde las instituciones se trabaje para visibilizar más a estos pequeños creadores. «Somos parte de la ciudadanía, tenemos mucho que aportar, y estaría bien contar con un espacio más institucional, no solo privado», añade.
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