Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Gastronomía

El 'reino' de la tortilla de patatas está en Mérida: 12 especialidades más allá de la clásica

Para desayunar, tomar algo y picar unas raciones o tostas, nuevo local en el centro de la ciudad llamado cervecería La Habana

VIDEO | El 'reino' de las tortillas de patatas en Mérida

Javier Cintas

Alberto Manzano Cortés

Alberto Manzano Cortés

Mérida

No importa si es un lunes a la hora del desayuno, un miércoles al mediodía o un sábado por la noche. La cervecería La Habana, ubicada en el centro de Mérida (Travesía de Almendralejo y donde antes estaba el bar La Boardilla), siempre es un hervidero de gente en su terraza y dentro del local. El negocio lleva abierto desde hace unas semanas y tiene diferentes singularidades. Primero, su amplia variedad de tortillas y tostas. También porque ofrecen la caña a un euro con un aperitivo. Aquí el pincho gratuito no es una obligación sino parte de su propia esencia. Y su propuesta de raciones.

Desayunos, comidas y cenas

Si está por la capital extremeña no hay excusa que valga, pero incluso si no se está por la ciudad, las tortillas que elaboran en la cervecería La Habana bien merecen una visita para probarlas. Son jugosas, apetitosas..., y para quien quiera salirse de las opciones clásicas de toda la vida con o sin cebolla, disponen de más de una decena de variedades que les sorprenderán, desde la de setas, bacalao, pimiento, jamón, bacon y queso... "Damos desayunos, comidas y cenas. Nuestra especialidades son las tortillas, las tostas generosas (ahumado y distintas carnes), así como raciones de torreznos de Soria, carne al ajillo... Además apostamos por el pincho gratuito con la consumición y estos representan a la perfección la cocina local: sangre en salsa, mollejas, higaditos, croquetas, callos...", ha explicado el propietario del local a El Periódico Extremadura, Juan Francisco Rando.

Cariño entre fogones

Más allá de la combinación de ingredientes de buena calidad y del cariño entre fogones, el secreto está en la atención. Cuando un parroquiano no habitual o algún turista se sienta en sus mesas para disfrutar de una cerveza fresquita, un vino o un refresco, sus caras son un poema de asombro y felicidad por la sorpresa que les produce el hecho de que una caña cueste solo un euro. "A más de uno les llama mucho la atención y es un precio que vamos a mantener siempre", ha dicho. Completan su oferta con otras ricas comidas que cuando las pruebas te obligarán a volver a La Habana.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents