Mejor compenetración imposible
El matrimonio de Mérida que ha puesto de moda la rosquilla rellena de carrillera y el croissant de solomillo
Juan Trinidad y Rosa Carvajal se pusieron al frente del Mama Rous hace cuatro años

Javier Cintas

Mama Rous acaba de cumplir hace muy poco cuatro años llenos de día a día, trabajo y un trato súper amable. Más que un bar de tapas y desayunos con un enorme encanto, se podría definir como un pequeño templo del buen comer. Está ubicado en la plaza Santo Domingo de Mérida (a pocos metros del convento de San Andrés). Juan Trinidad y su mujer, Rosa Carvajal, son los dueños del negocio. Él se desenvuelve con maestría en los quehaceres culinarios y ella se centra en atender a los clientes. Junto a ellos hay otras dos personas trabajando. El establecimiento se está consolidando como una referencia gastronómica en el centro emeritense, ya que formar llamativas y variadas parejas de baile en la cocina es, sin duda, una de las pasiones del mencionado cocinero. Ambos contaban con experiencia previa antes de emprender.
Popuestas poco común
La mente abierta e ingeniosa de Trinidad le ha llevado a crear unos platos que son una deliciosa explosión de sabores para el paladar y que están cosechando muchísimo éxito entre su clientela. Un lugar destacado en su carta ocupa la rosquilla rellena de carrillera con glaseado de queso de La Serena. Otras opciones son el croissant relleno de solomillo al queso y reducción de Pedro Ximénez, flamenquín de carne de ciervo con jalapeños y un chédar, timbal de berenjena y rulo de cabra y pimientos caramelizados, tosta de anchoa 0,0 con salmorejo... Y es que no es para nada común encontrar estas propuestas. La lista es casi infinita porque todas las semanas va cambiando la carta. Tienen precios populares.

Pareja dentro y fuera del Mama Rous. / Javier Cintas
Conexión
Aquí se va a comer como Dios manda y bien, en el sentido más saludable de la expresión. Productos de calidad y un trato cercano y muy profesional. No hay muchos más secretos. "Son recetas propias y están hechas con mimo", asegura Juan. Además sirven el jamón cortado a cuchillo y unas hamburguesas que te llevan al fin del mundo. El diálogo es una de las máximas de este matrimonio tan triunfal en lo personal y profesional. "Nos conocemos practicamente con mirarnos, para lo bueno y para lo malo. Hay bastante conexión", dice esta pareja, dentro y fuera del Mama Rous.
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