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Arte y oficio

Eusebio de la Pinona, albañil y cantaor de Mérida: “Mi trabajo es la construcción y mi hobby el cante”

Su carisma y sencillez lo han convertido en una figura muy querida en la capital extremeña

VIDEO | Eusebio de la Pinona: albañil, cantaor, padre de tres hijos y de Mérida de toda la vida

Javier Cintas

Alberto Manzano Cortés

Alberto Manzano Cortés

Mérida

Ama su oficio por encima de todas las cosas. También está loco por el flamenco y sus cuerdas vocales no defraudan. Es albañil, cantaor, padre de tres hijos y de Mérida de toda la vida. Tanto su mujer como sus padres son un pilar fundamental para él. "Mi trabajo es la construcción y mi hobby el cante", ha señalado Eusebio Oliva Ruiz, conocido artísticamente y en homenaje a su madre fallecida como Eusebio de la Pinona. Lo mismo se sube a un andamio que gana premios en concursos de cante. De hecho, hace muy poco volvió a proclamarse vencedor de la ‘Silla de corcho’ en del Certamen de Cante Flamenco Villa de San Vicente de Alcántara, la máxima distinción de este reconocido festival, en el que participaron cantaores talentosos de varios sitios de España.

Maestro saetero

Para entender el lazo de este emeritense con el flamenco hay que hacer un flashback y viajar a su infancia. Allí encontramos a un niño al que sus familiares (la mayoría de Andalucía) le inculcaron desde pequeño el amor por el cante. Con el tiempo probó con las saetas y descubrió en ellas una forma de expresión que le atrapó. Ese interés le llevó a formarse en Sevilla, donde decidió estudiar y obtener la titulación de maestro saetero, un paso que consolidó su camino artístico y su manera de sentir la música. Su pasión por este arte es tal que resulta imposible entender su crecimiento sin la influencia de dos figuras clave: Fernando Rodríguez y Francisco Escudero ‘El Perrete’, dos maestros que han marcado su estilo y cante.

Eusebio de la Pinona, un albañil que borda el flamenco.

Eusebio de la Pinona, un albañil que borda el flamenco. / Javier Cintas

Currito de Badajoz

Tiene mucho carisma, no canta en la ducha y se muestra amable con todo aquel que se cruza en su camino vital. En el escenario nunca va solo. Lo acompaña Curro de Badajoz, su guitarrista de confianza y alma gemela del compás. Sus cuerdas son el colchón de Eusebio de la Pinona. Pocas manos entienden su quejío como las de Curro, que lo arropa sin taparlo. Juntos forman un tándem puro y jondo, de esos que se entienden con una mirada, y la prueba es que no dejaron a nadie indiferente en el restaurante San Albín (plaza de toros) mientras se grababa esta entrevista con El Periódico Extremadura.

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