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Ocio emeritense

Bocachancla reabre el histórico local de Mamba y reactiva el debate sobre el papel de las discotecas en Mérida y en España

Música para treintañeros, precios moderados y una estrategia de trato cercano marcan la apuesta del nuevo y céntrico establecimiento

La reapertura llega con un guiño a la historia de las discotecas y su peso cultural en España

La antigua discoteca Mamba de Mérida, ahora Bocachancla.

La antigua discoteca Mamba de Mérida, ahora Bocachancla. / Alberto Manzano

Alberto Manzano Cortés

Alberto Manzano Cortés

Mérida

Mérida está a punto de cambiar de ritmo. El local que muchos recuerdan como Amazónico y, más recientemente, como Mamba, volverá a abrir sus puertas este viernes bajo un nuevo nombre, Bocachancla, una apuesta que no solo busca captar a un público adulto (entre los 28 y los 40 años), sino también reavivar el pulso de la noche emeritense en plena plaza de España.

La reapertura llega en un momento clave, ya que la ciudad llevaba unos meses sin un gran movimiento en su ocio nocturno y los propietarios creen que este giro puede contribuir a revitalizar un sector que, históricamente, ha tenido un peso bastante fuerte en la vida social de la capital extremeña.

Desde finales del siglo XX, las discotecas han sido algo más que espacios de baile. En Mérida, como en el resto de España, fueron uno de los primeros lugares donde se construyó identidad juvenil, donde se mezclaron generaciones y donde se fraguaron amistades, parejas y rituales de fin de semana que marcaron a toda una generación. No solo han moldeado hábitos por la noche; también han sido un motor económico: empleo directo (dj, camareros y porteros), consumo en torno al turismo y un efecto de arrastre sobre los bares, restaurantes y taxis.

El renacer del antiguo Mamba: un proyecto con mucha intención

Los responsables del nuevo Bocachancla lo tienen claro y quieren aprovechar el pasado del local, pero dándole una vuelta para atraer a un público que ya no busca lo mismo que a los 20 años. De ahí su apuesta por disyoqueis que mezclará clásicos de los 2000, pop actual y electrónica accesible, pensada para quienes quieren bailar sin excesos ni estridencias.

La carta de coctelería, con combinados de autor y una tapa incluida en cada copa, busca consolidar una experiencia más adulta, más cuidada, más “para quedarse”, explican. Además incorporarán estrategias de trato cercano, reconocimiento de clientes habituales y eventos vinculados a grupos de running de la ciudad para fomentar una comunidad estable.

Discotecas: una historia que va mucho más allá de la noche

España fue un país clave en la expansión de la cultura de club en Europa. Desde la explosión de la Ruta del Bakalao en los 90 hasta la consolidación de Ibiza como capital mundial de la música electrónica, las discotecas españolas han marcado muchas tendencias.

En ciudades pequeñas y medianas como Mérida, estos espacios funcionaron durante décadas como refugios culturales, especialmente en los 80 y los 90: salas donde se escuchaba música que no sonaba en la radio, donde llegaban djs que más tarde serían figuras nacionales y donde la juventud encontraba un terreno propio en una época sin redes sociales. El declive de numerosas salas en los años 2000 no solo respondió a cambios generacionales, sino a nuevas formas de ocio, restricciones normativas y la irrupción de plataformas digitales que restaron centralidad a la pista de baile como punto de encuentro.

La antigua discoteca Mamba de Mérida, ahora Bocachancla.

La antigua discoteca Mamba de Mérida, ahora Bocachancla. / Alberto Manzano

Los que viven aquí, lo saben, y los que vienen de fuera, lo resaltan: en Mérida hay mucha fiesta. Las noches de Emerita Augusta son largas y se adaptan a los gustos musicales y a las edades de los que quieran disfrutarlas. La pregunta que sobrevuela a la gente es si Bocachancla será un caso aislado o el principio de un cambio.

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