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Sabor irresistible

La croqueta arrasa en toda España… y en Mérida triunfa como nunca

La mezcla perfecta entre tradición, sabor y creatividad ha convertido a este clásico en un todo icono gastronómico que en la capital extremeña gana cada día más seguidores

Croquetas de cordero.

Croquetas de cordero. / El Periódico Extremadura

Alberto Manzano Cortés

Alberto Manzano Cortés

Mérida

Las croquetas se han consolidado como uno de los bocados más apreciados de la gastronomía española por su capacidad para combinar una textura exterior crujiente con un interior suave y lleno de sabor. Su versatilidad ha permitido que formen parte tanto de la cocina tradicional como de propuestas más innovadoras, y que puedan adaptarse a cualquier despensa y a cualquier época del año. Cocineros profesionales y aficionados coinciden en que, más allá de la receta, el éxito de este plato reside en el equilibrio entre la bechamel y la fritura.

Es el caso de Emanuel Rodríguez, que nació en Argentina y allí se enamoró del arte de cocinar. Las vueltas de la vida lo llevaron después a Brasil y, más tarde, a Portugal, países en los que perfeccionó sus habilidades en los fogones de reconocidos restaurantes. Tras pasar por distintos negocios de hostelería, Emanuel suma ahora un nuevo país a su mochila, España, para levantar la persiana de su proyecto más personal en la capital extremeña y está ubicado en la céntrica calle Cervantes. Se trata de una croquetería (Rica Pancita) en el que el cocinero fusiona la cocina argentina, brasileña, portuguesa y española. En su carta incluye croquetas para todos los gustos, algunas tan curiosas como las de paella, vaca uruguaya, jabalí o de pato.

Consideradas durante mucho tiempo como un ejemplo de cocina de aprovechamiento, las croquetas han permitido reutilizar carnes de cocido, restos de pollo asado o verduras salteadas, convirtiéndose en un símbolo de ingenio culinario. Con el tiempo, esta preparación ha evolucionado hasta abarcar un amplio repertorio de sabores. Entre las recetas más valoradas se encuentran las de jamón ibérico, que ofrecen un gusto profundo y salino; las de pollo o cocido, que evocan sabores de hogar; las de boletus y setas, muy apreciadas por su matiz terroso y elegante; y las de bacalao, un clásico que combina sencillez y carácter. También han ganado terreno las versiones creativas, que incluyen ingredientes como rabo de toro, queso, marisco o jabalí incluso adaptaciones dulces como chocolate.

El proceso

La elaboración de unas croquetas perfectas exige cuidado en cada etapa. El proceso comienza con un sofrito suave de mantequilla o aceite en el que se pocha cebolla muy picada para sumar dulzor y profundidad. A continuación, se añade la harina para formar un roux que será la base de la bechamel. La leche caliente se incorpora poco a poco mientras se remueve sin pausa, de modo que la mezcla espese de manera uniforme y adquiera una textura cremosa. Los cocineros aconsejan cocinar la harina durante al menos quince minutos para evitar sabores crudos y lograr una masa sedosa. Cuando la bechamel alcanza el punto adecuado, se integra el ingrediente principal, ya sea jamón, pollo, bacalao o setas, y se ajusta el punto de sal, pimienta...

Una vez lista, la masa se extiende sobre una bandeja y se deja enfriar en el frigorífico durante varias horas, un paso imprescindible para poder formar las croquetas sin que se deshagan. Tras el reposo, se moldean porciones del tamaño deseado y se rebozan primero en harina, luego en huevo batido y finalmente en pan rallado. Quienes buscan una textura especialmente crujiente optan por un doble empanado. La fritura debe realizarse en aceite muy caliente, en torno a 180 grados, y en pequeñas tandas para evitar que la temperatura baje y el rebozado absorba más grasa de la necesaria. El resultado es un bocado dorado, ligero e irresistible.

Las croquetas han demostrado ser mucho más que un simple entrante. Son una pieza de identidad culinaria, un plato capaz de unir tradición, creatividad y emoción en un solo gesto. Su éxito radica precisamente en esa dualidad: pueden representar la memoria de una casa familiar o convertirse en un ejercicio de innovación gastronómica. Por todo ello, continúan ocupando un lugar privilegiado en mesas, bares y cocinas de todo el país, y siguen inspirando a quienes disfrutan cocinándolas y compartiéndolas. Si lo deseas, puedo prepararte también una versión especializada con recetas extremeñas o una guía de croquetas creativas.

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