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El capitel

El Voto de la Inmaculada revela en Mérida una historia increíble que pocos conocen

El ritual que hizo pionera a la ciudad

El exalcalde de Mérida, Ángel Calle, durante un encuentro con las monjas en la celebración del voto.

El exalcalde de Mérida, Ángel Calle, durante un encuentro con las monjas en la celebración del voto. / El Periódico Extremadura

Mario Hernández

Mario Hernández

Mérida

El amanecer del Día de la Inmaculada en Mérida, hasta el año 2006, venía revestido en la capital extremeña como un día de grandes solemnidades. A las 11.30 de la mañana, la Corporación Municipal iniciaba, desde la puerta del ayuntamiento, la procesión civil con pendón, maceros y la Banda Municipal y se dirigían hacia la iglesia de las Concepcionistas donde el alcalde, en nombre de la ciudad, realizaba el Voto de la Inmaculada Concepción. Posteriormente, el regidor entregaba el bastón de mando de la localidad a la Madre Superiora quien lo portaba durante algunos minutos, una imagen que era tradicional aquí y que se perdió con la marcha de las Concepcionistas a Sevilla. Esta tradición se remonta en nuestra ciudad al año 1620, cuando el Cabildo emeritense juró defender la Inmaculada Concepción de la Virgen María, una devoción arraigada aquí desde entonces y que, tras años de decadencia, potenció el alcalde, Antonio Vélez Sánchez, en 1989.

Papa Pío IX

Según recoge la crónica de El Periódico Extremadura del 9 de diciembre de 2006, el entonces primer edil, Ángel Calle, indicó que mantendrían esta tradición "desde el sentimiento religioso de muchos y su compromiso y el espíritu humanista de otros". Ya a partir de 2007, según explica la crónica de este diario del 9 de diciembre de 2008, el Vicario episcopal, por aquel entonces el actual párroco de Santa María, Don Antonio Becerra, apuntó que la renovación del voto se instituyó en las ciudades hasta que la Iglesia no resolviera el dogma de la Inmaculada Concepción, lo que se logró en 1854 con el Papa Pío IX. "Por eso no se actualiza el voto, porque ya no es necesario, sino que se recuerda como una celebración", aseguró.

José Luís Moreno Palmerín

Desde entonces, siempre ha existido cierta controversia, bastante interesada en ocasiones, sobre por qué no se realiza el Voto de la Inmaculada como se hacía tradicionalmente desconociendo, muchos emeritenses, que cada 8 de diciembre se rememora este hecho histórico en la concatedral de Santa María gracias al empeño de los Cronistas Oficiales de la Ciudad que, cada año, designan a la persona que rememore este acontecimiento que hoy, por cierto, realizará el presidente de la Asociación de Santa Eulalia, José Luís Moreno Palmerín, a las 12.00 de la mañana, en la Concatedral de Santa María.

El primer voto civil de la historia

El voto de la Inmaculada de Mérida cuenta con el privilegio de ser el primer voto civil de la historia de nuestro país. Como decía anteriormente, data de 1620, cuando la ciudad de Mérida se erigía como defensora del dogma de la Inmaculada Concepción. Si los extrapolamos a la sociedad religiosa, la Hermandad del Silencio de Sevilla se proclamó defensora de ese dogma en el año 1625. O sea, la Ciudad de Mérida ya realizaba este juramento antes que la Madre y Maestra de las Hermandades sevillanas, es decir, Mérida, en el ámbito civil, fue pionera en ejercer este Voto Concepcionista.

Abanderada concepcionista

Pero todo ello, como decía en su momento el vicario, tenía sentido hasta que el Papa Pio XI proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción en 1854, por tanto, cobra sentido que el acto se realice a modo de conmemoración, rememoración o memoria de ese acto que realizaron quienes, por los siglos, convirtieron a la ciudad en abanderada concepcionista.

Puente de la Mártir

Lo que si es cierto es que el Día de la Inmaculada, aunque ya no tenga el boato de tiempos pretéritos, sigue siendo una fecha importante para Mérida ya que, con la rememoración del Voto a la Inmaculada Concepción, comenzamos el que siempre se ha llamado el “Triduo de Santa Eulalia”, y que continúa con la llegada de Santa Eulalia el 9 de diciembre a Santa María, y concluye con la procesión solemne de la Patrona el 10 de diciembre. Por tanto, abrimos hoy los días grandes del que, para los emeritenses, es el Puente de la Mártir y no el de la Constitución. Días donde la tradición emeritense se hace más presente con pitarras, nieblas, fervor y peregrinación eulaliense en torno a la Patrona. Disfruten del puente, y de la esencia de Mérida.

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