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Mascotas en peligro

Mérida, en plena polémica sobre los petardos tras el rescate de una perrita que huyó asustada

Veterinarios y protectoras de animales han advertido de que el ruido provoca estrés, desorientación y huidas en estas fechas

Recomendaciones de la Guardia Civil sobre los petardos

Guardia Civil

Alberto Manzano Cortés

Alberto Manzano Cortés

Mérida

Mérida ha vuelto a poner sobre la mesa el impacto de los petardos en los animales tras el rescate, este pasado domingo, de una perrita que se había quedado atrapada en una tubería del parque de Los Centollos. El animal, que se encontraba jugando con otros perros en el pipicán, salió corriendo en estado de pánico al escuchar la explosión de un petardo y terminó metiéndose en el interior del conducto. La intervención de la Policía Nacional evitó un desenlace peor, en un episodio que generó preocupación entre las asociaciones de protección animal de la capital extremeña.

Los petardos, una amenaza invisible

Los veterinarios han explicado que el oído de los perros y gatos es mucho más sensible que el de las personas, por lo que cualquier estallido repentino es percibido como un peligro inminente. Esta reacción natural ha desencadenado en numerosos casos episodios de pánico, taquicardias y temblores, además de comportamientos descontrolados como intentos de huida o autolesiones. En animales con un historial de ansiedad o en edades tempranas, el impacto puede ser todavía mayor.

Muchos perros temen al ruido de los fuegos artificiales y petardos

Muchos perros temen al ruido de los fuegos artificiales y petardos / pdsa

En el caso de los perros que se encuentran en espacios abiertos, la respuesta de huida puede llevarles a recorrer grandes distancias sin rumbo, atravesando carreteras o introduciéndose en zonas de difícil acceso, como ocurrió en Mérida. Los expertos han indicado a este periódico que, durante estas fechas, aumentan las desapariciones de mascotas que se escapan tras los sustos.

Ansiedad prolongada

El estrés provocado por los petardos o fuegos artificiales no se limita al momento del estallido. Muchos animales han permanecido durante horas con respiración agitada, hipersensibilidad a cualquier sonido y signos de miedo persistente, lo que afecta a su alimentación, sueño y comportamiento diario. En algunos casos, los veterinarios han detectado problemas digestivos derivados de la tensión acumulada o episodios de ansiedad generalizada que requieren tratamiento.

Los especialistas han recordado que los efectos también pueden aparecer en mascotas que viven en interiores, especialmente si conviven cerca de zonas donde se lanzan petardos o artefactos pirotécnicos. Han apuntado que los gatos, aunque muestren menor reacción externa, pueden experimentar un alto nivel de estrés que tarda días en desaparecer.

Llamamiento a la responsabilidad

Ante la llegada de semanas festivas en las que suele incrementarse el uso de pirotecnia, las mismas fuentes han pedido moderación y respeto hacia los animales domésticos y la fauna urbana. Han recomendado evitar el uso de petardos en parques, zonas residenciales o espacios cercanos a áreas verdes, así como informar a los propietarios de mascotas si se prevé un lanzamiento organizado. También han recordado algunas medidas de prevención, como mantener a los animales en un entorno seguro dentro de casa, cerrar ventanas o utilizar dispositivos de relajación recomendados por los veterinarios.

El episodio vivido en Los Centollos ha servido de recordatorio para muchos propietarios sobre la vulnerabilidad de sus mascotas. La actuación de la Policía Nacional permitió que la historia finalizase con un final feliz, pero las asociaciones han reiterado que no todos los casos concluyen así y que cada año se registran numerosos incidentes similares.

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