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Espacio del lector

Último adiós al Bar Marcelino de Mérida: "Se va algo más que un local: se va una manera de vivir el barrio"

El local, testigo de mañanas de café y tardes de fútbol, representaba mucho más que un bar para quienes lo frecuentaban, creando un espacio de comunidad en el barrio

Estado actual del edificio donde se ubica el Bar Marcelino.

Estado actual del edificio donde se ubica el Bar Marcelino. / Javier Cintas

Ana Trinidad Martín

Mérida

Este año desaparecerá el Bar Marcelino de mi calle, hoy Toledo, antes 18 de Julio. Y con él se va algo más que un local: se va una manera de vivir el barrio.

Cada mañana empezaba allí el día. Ir a comprar el periódico con el olor a café recién hecho marcando la hora exacta en que la calle despertaba. El bar era un termómetro: si estaba lleno, el día venía animado; si estaba en calma, parecía domingo aunque fuera martes.

Mis hermanos allí viendo a su Atleti. Qué tardes aquellas. La que se formaba ganara o perdiera, pero lo importante era estar juntos, discutir las jugadas, reírse del árbitro volver a casa con la garganta tomada y el corazón contento.

Cuando yo ensayaba en la Sala Trajano, en el descanso, entraba a mediodía con mis compañer@s, cansada y feliz y nos sentábamos a tomar una cervecita con sus buenos aperitivos. Era un ritual sencillo, pero imprescindible. Un paréntesis entre la ficción del escenario y la vida real, que allí sabía mejor.

El edificio va a desaparecer, como desaparecieron las voces en la esquina, la calle un poco más apagada sin sus luces.

Eran otros tiempos. Y no porque fueran mejores, sino porque eran nuestros. Y porque lugares como el Bar Marcelino no sólo daban cafés y cervezas: daban recuerdos. Y esos, aunque el edificio desaparezca, no hay quien los derribe.

Ana Trinidad Martín es actriz, productora y directora de proyectos en Triclinium Teatro

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