Junta de Extremadura
Frío, lluvia y nervios en las oposiciones de celador en Mérida entre debutantes y veteranos
Cientos de personas intentarán conseguir plaza

Javier Cintas

La jornada ha estado marcada por los nervios, el frío y la lluvia en Mérida, donde cientos de personas procedentes de la capital extremeña y de distintos municipios cercanos se han dado cita en el edificio Antonio Castillo Martínez, en el campus universitario, para participar en las oposiciones de celador convocadas por la Junta de Extremadura. Desde primera hora de la mañana, el movimiento de vehículos y aspirantes era evidente en la barriada de la Zona Sur, donde se ubica el mencionado centro.
Último repaso
Entre los opositores se mezclaban la tensión y la ilusión ante el inicio del examen. Eran minoría quienes apuraban los últimos minutos repasando alguna parte del temario, mientras se repetían escenas habituales en este tipo de pruebas, como la cola para acceder a los baños minutos previos del comiezo. Una vez iniciada la prueba, los aspirantes afrontaban el ejercicio con la idea de mantener la calma y confiar en el trabajo realizado durante meses para optar a una de las plazas ofertadas.

Fotogalería | Así han sido las oposiciones a celador del SES en Mérida / Javier Cintas
Testimonios
Lucía Lorenzo, vecina de La Nava de Santiago, se presentaba por cuarta vez a estas oposiciones y reconocía los nervios del momento. Tras haber aprobado convocatorias anteriores sin lograr plaza, encaraba el examen con la esperanza de mejorar su nota y alcanzar la estabilidad laboral que busca, mientras compagina el estudio con otros quehaceres. También acudía desde Calamonte Clara Álvarez, que ya se ha presentado a los mismos procesos selectivos en Extremadura y en otras comunidades. Compatibiliza el estudio con un empleo y asumía la prueba como el resultado del esfuerzo realizado, pese a la presión propia de una jornada decisiva. Por su parte, Fulgencio Reales, vocal del tribunal en Mérida, explicaba que el órgano evaluador, formado por siete miembros repartidos entre Mérida, Badajoz y Cáceres, se encarga tanto de la elaboración de un examen equilibrado como de la organización de toda la infraestructura. La prueba tiene una duración de 85 minutos, incluye adaptaciones para aspirantes con discapacidad y cuenta con un dispositivo de vigilancia para garantizar su desarrollo, en una convocatoria de oposiciones a la que acudían tanto gente debutante como veterana.