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Turismo termal

El rincón de Extremadura donde aún puedes bañarte en termas romanas del siglo III como Lola Herrera

El Balneario de Alange, con más de dos mil años de historia, combina patrimonio romano, tradición terapéutica y turismo de bienestar, destacando por sus termas originales del siglo III d.C.

Alberto Manzano Cortés

Alberto Manzano Cortés

Mérida

A apenas 20 kilómetros de Mérida, el Balneario de Alange se ha consolidado como uno de los enclaves termales más singulares de España. Con más de dos mil años de historia y reconocido por la Unesco desde 1993 dentro del Conjunto Arqueológico de Mérida, el complejo combina patrimonio romano, tradición terapéutica y turismo de bienestar.

Las termas romanas de Alange, construidas en el siglo III d.C., fueron frecuentadas por los patricios de Emérita Augusta. Lo extraordinario es que las dos piscinas circulares originales —con sus cúpulas de ladrillo y bóvedas intactas— siguen utilizándose hoy, lo que convierte al enclave en uno de los balnearios romanos mejor conservados de Europa aún en funcionamiento.

Dos mil años de historia en el agua

La historia del balneario atraviesa varias civilizaciones. Tras la caída del Imperio romano, el lugar mantuvo su fama curativa durante la época musulmana. De hecho, el propio nombre Alange tiene origen árabe, lo que refleja la continuidad histórica del enclave.

En el siglo XIX, el complejo vivió una modernización importante con la incorporación de galerías de duchas, bañeras de mármol y técnicas hidrotermales propias de la época. Ese proceso creó un singular diálogo arquitectónico entre las estructuras romanas originales y las instalaciones termales más recientes.

Las aguas mineromedicinales que brotan en Alange proceden de manantiales profundos y son ricas en litio, radón en concentraciones terapéuticas y bicarbonatos. Según la tradición balnearia y los tratamientos actuales, están especialmente indicadas para afecciones reumáticas, respiratorias, dermatológicas y estrés. La temperatura natural se sitúa entre 25 y 27 grados, aunque se regula en las instalaciones.

Un complejo termal que sigue vivo

Hoy el balneario combina el patrimonio histórico con servicios de bienestar contemporáneos. El complejo incluye las termas romanas originales, piscinas exteriores e interiores, circuitos termales y tratamientos como masajes, fangoterapia o inhalaciones.

Además, el recinto cuenta con dos alojamientos integrados, el Gran Hotel Aqualange y el Hotel Varinia Serena, que permiten realizar estancias completas con programas de descanso y salud.

Este modelo ha convertido a Alange en uno de los destinos de turismo termal más conocidos de Extremadura, frecuentado desde hace décadas por visitantes de toda la región.

Lola Herrera y el balneario como escenario íntimo

En marzo de 2026, el enclave ha ganado una visibilidad nacional inesperada. El programa “Lo de Évole” (laSexta) eligió el Balneario de Alange para grabar una larga conversación con la actriz Lola Herrera, referente del teatro español a sus 90 años.

El espacio televisivo utilizó el balneario como escenario de una entrevista profundamente personal. Entre baños termales, paseos tranquilos y conversaciones con mujeres extremeñas que descansaban allí, la actriz reflexionó sobre su trayectoria, el paso del tiempo y el papel de la mujer en su generación.

En la charla recordó el contexto social de su juventud: “En mi época las mujeres éramos muebles”, afirmó durante la entrevista, mientras repasaba temas como el machismo, el feminismo o su experiencia teatral en Función de noche.

Un refugio compartido por generaciones

Muchos espectadores destacaron que el balneario no fue solo un decorado televisivo, sino casi un coprotagonista del encuentro. Las instalaciones, los paseos y el ambiente relajado aportaron un tono íntimo a la conversación.

Para muchas extremeñas, ese ambiente no es nuevo. Desde hace décadas, Alange ha sido un lugar de descanso y conversación entre mujeres de distintas generaciones, que acuden allí para cuidarse y desconectar.

La presencia de Lola Herrera reforzó esa imagen del enclave como símbolo de serenidad, memoria y resistencia femenina.

Por qué visitar hoy el Balneario de Alange

Más allá de su reciente protagonismo televisivo, el balneario sigue ofreciendo razones de peso para visitarlo. La primera es su historia viva: bañarse en unas termas romanas del siglo III es una experiencia prácticamente única en Europa.

A ello se suma su entorno natural, junto al embalse de Alange y rodeado de paisajes de dehesa extremeña, así como una oferta termal accesible, con circuitos desde unos 35 euros y estancias completas con hotel y tratamientos.

El propio pueblo de Alange añade atractivo a la visita: calles blancas, el castillo árabe-cristiano conocido como la Torre de la Culebra, iglesias históricas y un ambiente pausado que contrasta con el ritmo acelerado de las ciudades.

En una sociedad cada vez más rápida, el Balneario de Alange sigue siendo un lugar donde el tiempo parece detenerse. Como resumió la propia Lola Herrera durante su estancia: “Hay que saber relajarse, está muy bien”.

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