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Patrimonio histórico

De monjas encerradas a nueva plaza pública en Mérida: otra vida para un convento

Fundado en 1588 por un conquistador emeritense que había combatido en Perú junto a Pizarro, el Convento de las Concepcionistas fue durante más de cuatro siglos uno de los espacios de clausura más singulares de la ciudad

Alberto Manzano Cortés

Alberto Manzano Cortés

Mérida

En el centro histórico de Mérida, a pocos pasos del Arco de Trajano, se levanta un edificio que durante más de cuatro siglos guardó silencio y oración: el Convento de las Concepcionistas. Fundado en 1588, fue el último convento de la ciudad que mantuvo su función original hasta 2009. Hoy, tras el abandono de las monjas, el ayuntamiento de la capital extremeña lo ha comprado y lo transforma en un gran espacio público abierto.

El impulsor fue Francisco Moreno de Almaraz, un rico emeritense que había combatido en la conquista del Perú junto a Francisco Pizarro. Con su fortuna americana mandó construir el convento dedicado a la Inmaculada Concepción y perteneciente a la Orden de las Franciscanas Concepcionistas (clausura). La iglesia se terminó en 1630 bajo la dirección del maestro Hernando de Contreras.

Estado de las obras en el antiguo convento, durante su transformación en un nuevo espacio público.

Estado de las obras en el antiguo convento, durante su transformación en un nuevo espacio público. / El Periódico Extremadura

Desde 1620, cada 8 de diciembre la localidad renovaba su "Voto a la Inmaculada": el alcalde entregaba el bastón de mando a la abadesa en una procesión solemne que precedía las fiestas de Santa Eulalia. Era un acto único en Extremadura que unía poder civil y religioso.

El conjunto destaca por sus dos portadas renacentistas de tradición gótica, después adornadas con motivos barrocos. La iglesia es de una sola nave, planta basilical, con bóveda de lunetos y una cúpula semiesférica del siglo XVIII en la capilla mayor. El retablo principal lo preside la imagen de la Inmaculada Concepción.

Interior del antiguo convento, en pleno proceso de transformación y rehabilitación.

Interior del antiguo convento, en pleno proceso de transformación y rehabilitación. / El Periódico Extremadura

En la calle Concepción, 5, el edificio forma una manzana completa con claustro interior (hoy en proceso de rehabilitación). Durante mucho tiempo, sus muros ocultaron la vida de clausura más estricta de la capital regional.

Los emeritenses las llamaban cariñosamente "las monjas encerradas". Hasta finales de 2009 elaboraban dulces típicos que se vendían por un torno, cantaban al paso de las procesiones y recibían al alcalde cada diciembre. Ese año la comunidad se trasladó a un convento de Sevilla. Terminaron así siglos de presencia ininterrumpida.

De convento cerrado a "Impluvium": el gran proyecto municipal

En diciembre de 2019 el Ayuntamiento de Mérida adquirió el convento y su solar (2.785 m²) por 847.000 euros. El objetivo: convertirlo en espacio público. Ganó el concurso de ideas el proyecto "Impluvium", del arquitecto José María Sánchez García: una enorme plaza con pérgolas para sombra, jardines, tres espacios públicos conectados y rehabilitación del perímetro histórico (iglesia, campanario y portadas).

Las obras comenzaron en 2022 con la demolición de añadidos sin valor (viviendas de monjas, una antigua peluquería). En 2023 aparecieron restos romanos (calles y una casa) que se integrarán en el diseño final. Tras parón arqueológico, las obras se reanudaron en junio de 2025 con inversión adicional y finalización prevista para finales de 2026. La iglesia gótica, el campanario y parte de las portadas se conservarán.

El Convento de las Concepcionistas ya no es solo recuerdo de clausura y fe. Se está convirtiendo en un nuevo pulmón verde y cultural en pleno centro monumental de Mérida. Un lugar donde los emeritenses podrán pasear sobre historia romana, contemplar arquitectura del siglo XVI y recordar que, a veces, hasta los conventos más cerrados terminan abriéndose al futuro.

Estado de las obras en el antiguo convento, durante su transformación en un nuevo espacio público.

Estado de las obras en el antiguo convento, durante su transformación en un nuevo espacio público. / Alberto Manzano

Cuando las obras concluyan en 2026, "las monjas encerradas" habrán dejado paso a una plaza abierta para todos. Un final inesperado, pero lleno de sentido para una ciudad que lleva 2.000 años reinventándose.

¿Quieres visitarlo? De momento solo se puede ver el exterior y la evolución de las obras desde la calle Concepción. Pronto será un espacio para disfrutar sin barreras.

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