Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Comercio local

La historia del chino Pepe, el comerciante de Mérida que se hace fotos con todo el barrio

Llegó desde China, echó raíces en la ciudad y ha hecho de su negocio de la calle Cornalvo un punto de encuentro y un referente vecinal

Rodeado por ese mosaico de recuerdos fotográficos, Pepe se ha convertido en un rostro inseparable de la vida cotidiana del barrio.

Rodeado por ese mosaico de recuerdos fotográficos, Pepe se ha convertido en un rostro inseparable de la vida cotidiana del barrio. / Javier Cintas

Alberto Manzano Cortés

Alberto Manzano Cortés

Mérida

A Pepe casi todo el mundo lo conoce en la capital extremeña como "el chino Pepe". Su nombre circula de boca en boca en el Polígono Nueva Ciudad, donde su establecimiento de la calle Cornalvo se ha convertido en uno de esos comercios que son mucho más que una tienda. Allí, entre estanterías llenas de diferentes productos y saludos que van y vienen, ha encontrado su sitio después de años de trabajo en Mérida, a la que llegó desde China y en la que ha echado raíces junto a su familia.

Rodeado por ese mosaico de recuerdos fotográficos, Pepe se ha convertido en un rostro inseparable de la vida cotidiana del barrio.

Rodeado por ese mosaico de recuerdos fotográficos, Pepe se ha convertido en un rostro inseparable de la vida cotidiana del barrio. / Javier Cintas

Casi no hay día en que no se deje retratar con algún cliente. Pepe posa una y otra vez en fotos que luego comparte en redes sociales y que también ha colgado, de forma física, en su negocio. Son imágenes que se acumulan en las paredes como una pequeña memoria de la barriada, escenas cotidianas que hablan de cercanía y confianza. "Yo soy así, muy alegre", admite entre risas a este periódico, como si en esa frase sencilla se resumiera una manera entera de estar detrás del mostrador.

Rodeado por ese mosaico de recuerdos fotográficos, Pepe se ha convertido en un rostro inseparable de la vida cotidiana del barrio.

Rodeado por ese mosaico de recuerdos fotográficos, Pepe se ha convertido en un rostro inseparable de la vida cotidiana del barrio. / Javier Cintas

Pica Pica

Aunque en este local lleva alrededor de media década, su historia en Augusta Emerita comenzó antes. Tiempo atrás tuvo una pequeña tienda de golosinas en la plaza de España, el recordado Pica Pica, y con el paso de los abriles dio el salto a esta nueva etapa en el polígono. En total, son ya 15 años de vida en la ciudad, suficientes para haber tejido una relación estrecha con clientes de todas las edades y para que su apodo sea conocido por muchos emeritenses.

Rodeado por ese mosaico de recuerdos fotográficos, Pepe se ha convertido en un rostro inseparable de la vida cotidiana del barrio.

Rodeado por ese mosaico de recuerdos fotográficos, Pepe se ha convertido en un rostro inseparable de la vida cotidiana del barrio. / Javier Cintas

Porque en su tienda no solo se va a comprar. Se va del mismo modo a encontrar trato amable, conversación y esa mezcla de simpatía y naturalidad que ha terminado distinguiéndola. Su fiel clientela valora el surtido, la calidad y esa forma cercana de atender a la gente. Aquí, como repite él mismo, "se puede encontrar de todo", pero hay algo que pesa tanto como el género que despacha: la sensación de entrar en un sitio donde uno es reconocido.

Rodeado por ese mosaico de recuerdos fotográficos, Pepe se ha convertido en un rostro inseparable de la vida cotidiana del barrio.

Rodeado por ese mosaico de recuerdos fotográficos, Pepe se ha convertido en un rostro inseparable de la vida cotidiana del barrio. / Javier Cintas

Quizá por eso esas fotografías tienen más importancia de la que parece. No son solo una colección curiosa ni un gesto simpático para las redes sociales, sino la prueba visible de un vínculo construido desde el cariño. En cada imagen hay algo de la sencillez de Pepe, pero también de la cortesía de los vecinos que han hecho suyo el local. Y así, casi sin ruido, ha ido dando forma a algo que va más allá de una multitienda, un lugar donde la familiaridad ocupa un gran espacio entre los estantes.

Rodeado por ese mosaico de recuerdos fotográficos, Pepe se ha convertido en un rostro inseparable de la vida cotidiana del barrio.

Rodeado por ese mosaico de recuerdos fotográficos, Pepe se ha convertido en un rostro inseparable de la vida cotidiana del barrio. / Javier Cintas

Tracking Pixel Contents