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La ternera es lo que siempre les ha diferenciado

De padres a hijos durante 176 años: la popular carnicería Carmona de Mérida se muda para dar un vuelco al negocio

Un cambio temporal que marcará el futuro del histórico local de la capital extremeña, conocido por la calidad de su género y la tradición familiar

Vídeo | Carmona se muda en Mérida: así cambia la popular carnicería familiar tras 176 años de historia

Javier Cintas

Alberto Manzano Cortés

Alberto Manzano Cortés

Mérida

Es uno de los negocios de siempre de la ciudad. La carnicería Carmona, situada en María Auxiliadora, en la calle Díaz Tanco de Mérida, se prepara para un traslado temporal con el que quiere poner en marcha una etapa prometedora. Al frente está Antonio Manuel Carmona Gallardo, empeñado en dar un paso más con la marca que levantaron sus tatarabuelos. El cambio será provisional y se prolongará durante unos meses, mientras arrancan las obras de reforma en el local actual, previstas entre los próximos 15 y el 20 de mayo. En ese tiempo, la actividad se llevará a cabo en la emeritense calle Marqués de Paterna.

Hablar con él es volver sobre una de esas historias que ayudan a entender mejor Mérida. También es detenerse en todo ese género que durante generaciones ha pasado por su mostrador y ha terminado en la mesa de miles de familias. En su relato conviven la nostalgia y una saga de carniceros que arranca en 1850 (acumula ya 176 años a sus espaldas), cuando su tatarabuela Nieves abrió la tienda en el antiguo mercado de abastos. Después llegaron su bisabuelo Manuel, su abuelo, también Manuel, y más tarde su padre, dentro de una popular familia en la que el oficio y las recetas ha ido pasándose de padres a hijos.

Una marca con casi dos siglos

La clientela de Carmona hace unas cuantas primaveras que dejó de ser solo la del barrio. Desde María Auxiliadora, la carnicería atrae a compradores de distintos puntos de la capital extremeña y de pueblos cercanos, apoyada en una combinación que sigue funcionando: buen género y de calidad, oficio y una atención personalizada poco dada a las prisas.

Antonio Manuel Carmona Gallardo resume así a El Periódico Extremadura dos de las claves de que el establecimiento siga en pie después de casi dos siglos: "El secreto para seguir abiertos es la gente y la materia prima. Importa el producto, pero del mismo modo el trato con el público". En Carmona tienen claro que cada cliente necesita atención y una respuesta ajustada a lo que busca. Esa manera de trabajar sigue muy ligada a la cercanía y a una confianza ganada a lo largo de tantos años.

Ternera, cordero e ibérico

Entre los productos más demandados figuran la ternera joven de la tierra (es lo que siempre ha diferenciado a esta carnicería), el cordero y el ibérico, aunque una parte importante de la personalidad del local está en sus elaborados. Ahí entran los embutidos, los precocinados y toda una línea de cocina lista para calentar que ha ido ganando bastante peso. Callos, morro, rabo, mollejas o carrillada conviven con croquetas, albóndigas, hamburguesas, salchichas, filetes empanados o sanjacobos en un hermoso y colorido mostrador que ha sabido ampliar su propuesta sin desprenderse de su esencia.

Un traslado para cambiarlo todo

La intención es regresar a un espacio completamente renovado, con una imagen modernizada y un concepto más ambicioso. Su actual dueño quiere que esta etapa suponga una auténtica sacudida en la manera de entender la carnicería tradicional en Mérida. La aspiración es clara: revolucionar el sector sin romper con el alma que ha mantenido viva la casa desde 1850. En una localidad acostumbrada a identificar Carmona con trabajo, producto y cercanía, la próxima mudanza no será solo un cambio de sitio, sino el primer paso de una reinvención con vocación de seguir dejando huella.

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