Ciencia y pasado
El Instituto de Arqueología de Mérida estudia un excepcional souvenir romano del siglo II hallado en Soria
La llamada "copa de Berlanga", fabricada en Britania y vinculada al Muro de Adriano, pudo llegar a la península con un militar celtibero y será la única pieza de esta serie expuesta en España

Copa romana esmaltada del siglo II hallada en Berlanga del Duero (Soria), vinculada al Muro de Adriano. / CSIC
El Instituto de Arqueología de Mérida, centro mixto del CSIC y la Junta de Extremadura, participa junto al Museo Arqueológico Nacional y al Instituto de Historia del CSIC en el estudio de la bautizada como "copa de Berlanga", una excepcional pieza romana localizada de forma fortuita en Berlanga del Duero, en la provincia de Soria.
El trabajo, publicado en la revista Britannia, analiza y caracteriza este vaso esmaltado, que destaca por su rareza y por el estado de conservación alcanzado pese a haber aparecido fragmentado, deformado e incompleto. Según los investigadores, conserva entre el 80 y el 90 por ciento del objeto original, lo que ha permitido una reconstrucción virtual de la pieza.
La relevancia para Extremadura radica en la participación del centro emeritense en una investigación que conecta la arqueología peninsular con uno de los enclaves militares más conocidos del mundo romano y sitúa de nuevo a Mérida en una red científica internacional.
Un recuerdo del Muro de Adriano
La copa fue fabricada en el siglo II d.C. en Britania, actual Reino Unido, y pertenece a una serie extraordinariamente escasa de vasos esmaltados asociados al Muro de Adriano, la gran frontera septentrional del Imperio romano en la isla.
Se trata, en concreto, de un cuenco hemisférico de bronce decorado con esmaltes en rojo, verde, turquesa y azul. Su friso, jalonado con torretas, representa el propio muro. Solo se conocen otros cuatro ejemplares completos en el mundo, además de dos fragmentos, lo que convierte a la pieza soriana en un hallazgo de primer orden.
Jesús García Sánchez, investigador del Instituto de Arqueología de Mérida, ha señalado que "la calidad artesanal y los materiales utilizados en estas copas nos dicen que fueron objetos de prestigio, muy probablemente fabricadas por encargo para regalar o condecorar a la élite militar que había servido en el Muro de Adriano, la frontera más lejana del imperio". El investigador ha añadido que la mayoría de especialistas, incluido el propio equipo, coincide en interpretarlas como "un souvenir o recuerdo del Muro".
La hipótesis del militar celtibero
A partir de esa lectura, los investigadores sostienen que la "copa de Berlanga" pudo viajar desde Britania hasta la península acompañando a su propietario, probablemente un antiguo militar que regresaba a su lugar de origen en Celtiberia, territorio que abarcaba buena parte de la actual provincia de Soria y zonas de La Rioja, Zaragoza, Guadalajara, Teruel y Cuenca.
La hipótesis se apoya, según el equipo, en que Roma incorporaba a su ejército tropas de territorios recién conquistados y en que una unidad celtibera, la Cohors I Celtiberorum, sirvió en el Muro de Adriano. Esa conexión histórica refuerza la idea de que la copa no era un objeto cualquiera, sino una posesión valiosa ligada a la experiencia militar y al prestigio personal de su dueño.
La pieza hallada en Soria es, además, la segunda de esta serie localizada en la península ibérica, tras el descubrimiento en el siglo XIX de un fragmento que hoy se conserva en Londres. Será, sin embargo, la única que podrá contemplarse en España.
Inscripciones únicas en una pieza excepcional
Uno de los elementos que singulariza aún más la copa es su inscripción. Susana de Luis Mariño, del Museo Arqueológico Nacional, ha destacado que la pieza "es excepcional no solo porque es una de las 'copas del Muro' mejor conservadas, sino porque es la única que cuenta con inscripciones relativas a los campamentos militares de la zona oriental del Muro: Cilurnum, Onno, Vindobala y Condercum".
Esa característica la diferencia del resto de vasos conocidos y añade valor histórico al hallazgo. Los investigadores apuntan también que la disposición de los nombres sugiere una lectura de oeste a este, como si el muro estuviera representado desde el interior de la frontera romana.
En ese detalle epigráfico reside buena parte del interés científico de la pieza, porque permite cruzar la evidencia material con la historiografía sobre los campamentos del Muro de Adriano y afinar tanto su interpretación como su cronología.
Análisis científicos para demostrar su origen
Para confirmar la autenticidad, la procedencia y la fecha de fabricación, el equipo realizó análisis de composición mediante espectrometría de fluorescencia de rayos X y estudios isotópicos. Los resultados indican que la copa está hecha con una aleación cuaternaria de bronce con zinc y plomo, y que el metal empleado procede de antiguas minas romanas del norte de Britania.
Ignacio Montero Ruiz, del Instituto de Historia del CSIC y responsable del análisis material, ha explicado que "este análisis nos ha permitido demostrar la autenticidad de la pieza y determinar que las minas de las que proviene el metal empleado fueron, probablemente, las de Gales o Durham".
La combinación entre esos estudios técnicos y la evidencia histórica sobre los campamentos citados en la copa ha permitido al equipo datarla con bastante precisión entre los años 124 y 150 d.C., es decir, en las décadas inmediatamente posteriores a la construcción y fortificación del Muro de Adriano por orden del emperador Adriano.
De un hallazgo fortuito a una futura exposición
La investigación no se ha limitado a la pieza. La prospección arqueológica en el entorno donde apareció la copa ha revelado la existencia de un pequeño conjunto de edificios que se interpreta como una villa romana activa entre los siglos I y IV d.C.
Los trabajos se han desarrollado en la zona conocida como La Cerrada del Arroyo, a menos de 100 metros del centro de Berlanga del Duero, y han combinado prospección superficial, radar de penetración terrestre y fotografías aéreas históricas. La campaña cuenta con financiación de la Diputación de Soria y del Ayuntamiento de Berlanga del Duero y continuará en 2026.
Mientras tanto, la copa está siendo sometida a trabajos de restauración en el Museo Numantino de Soria, donde podrá visitarse próximamente. Allí se exhibirá como una pieza excepcional de la arqueología romana y como testimonio de una historia de frontera, viaje y memoria que, dos mil años después, también pasa por la investigación que se hace desde Mérida.
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