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Día Nacional de las Lenguas de Signos Españolas

Las personas sordas de Mérida exigen más lengua de signos en los servicios públicos

La asociación local reivindica más recursos y presencia en escuelas, centros sanitarios, espacios culturales y medios de comunicación

Acto por el Día Nacional de las Lenguas de Signos Españolas.

Acto por el Día Nacional de las Lenguas de Signos Españolas. / AYUNTAMIENTO DE MÉRIDA

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El Periódico Extremadura

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Mérida

Las personas sordas de Mérida reclaman que la lengua de signos deje de depender de la voluntad de cada administración y pase a estar garantizada en todos los ámbitos de la vida pública. La Asociación de Personas Sordas de Mérida ha reivindicado este lunes el reconocimiento efectivo de las lenguas de signos españolas y su presencia en escuelas, centros sanitarios, puestos de trabajo, espacios culturales, medios de comunicación y servicios públicos.

La petición se ha realizado durante la lectura de un manifiesto en la capital extremeña, en colaboración con el Ayuntamiento de Mérida, con motivo del Día Nacional de las Lenguas de Signos Españolas, que se conmemora cada 14 de junio. Bajo el lema ‘Lenguas de signos por mil razones’, el colectivo ha defendido que este sistema lingüístico no debe contemplarse como una excepción ni como un favor, sino como una obligación vinculada al ejercicio real de derechos.

El acto ha contado con la presencia del alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna; la delegada municipal de Accesibilidad Universal e Inclusión, Susana Fajardo; la mediadora comunicativa de la Asociación de Personas Sordas de Mérida, Soledad Zapardiel; la especialista en lengua de signos de la entidad, Sonia Freijeiro; y la intérprete de signos de la Federación Extremeña de Asociaciones de Personas Sordas, Tamara Culebras.

Durante su intervención, Zapardiel ha advertido de que la adaptación sigue siendo compleja por la falta de recursos económicos, materiales y humanos, que considera «primordiales». También ha lamentado la escasa conciencia social hacia la comunidad sorda, al tratarse de «una discapacidad invisible que también tiene sus necesidades».

Derechos

La mediadora comunicativa ha vinculado el uso de la lengua de signos con la identidad, la dignidad y la libertad del colectivo. «Hablamos de derechos. Del derecho a comunicarnos, a entender y ser entendidas, a que no decidan por nosotras», ha reivindicado. En este sentido, ha defendido el derecho de las personas sordas a «vivirlo todo, no una parte, no lo mínimo, todo».

Zapardiel ha explicado además que, al nacer en una familia sorda, adoptó la lengua de signos como su lengua materna con apenas nueve meses de vida. Por ello, ha subrayado la importancia de que los menores sordos puedan iniciarse en este sistema desde la infancia, ya que se trata de una vía natural de acceso visual a la información y «siempre les va a dotar de más recursos positivos».

El manifiesto, signado por la intérprete de Fexas Tamara Culebras, ha recordado que existen «mil razones» para celebrar las lenguas de signos, entre ellas las culturales y comunitarias. «Las lenguas de signos tienen su propia literatura, su humor, su arte, su universo escénico», recoge el texto, que destaca también su capacidad para crear pertenencia, construir vínculos y transmitir historias, valores y formas propias de ver el mundo.

Freijeiro ha lamentado que durante mucho tiempo las personas sordas hayan tenido que defender «algo que nunca debería haberse cuestionado: el valor de nuestras lenguas». Además, ha recordado que el reconocimiento legal de una lengua «nunca puede ser el final del camino», sino el punto de partida para garantizar políticas públicas estables, recursos y compromiso institucional.

El manifiesto

El manifiesto ha incidido en que la igualdad de las personas sordas «no puede depender de la suerte» ni de que una administración tenga o no voluntad. Tampoco, añade, de que una familia reciba apoyo a tiempo o de que el sistema educativo comprenda lo que supone crecer sin lengua de signos.

Por ello, el colectivo ha reclamado que la lengua de signos esté presente «donde se construye la vida»: en cada escuela, en cada consulta médica, en cada puesto de trabajo, en cada espacio cultural, en cada medio de comunicación y en cada servicio público.

«No hay inclusión sin accesibilidad lingüística», concluye el manifiesto, que llama a transformar la sociedad para que no sean las personas sordas quienes deban adaptarse siempre. «No es la persona sorda quien debe adaptarse. Es la sociedad la que debe transformarse».

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