Raúl Camacho y el ring
Don Álvaro se calza los guantes: adrenalina y boxeo con Fran García y Aarón Contreras
La Velada Rural 5 convertirá este sábado el Pedro Manuel Barrero en un cuadrilátero con cinco combates amateur y dos profesionales en una cita cargada de intensidad, esfuerzo y nombres que empiezan a abrirse camino

Javier Cintas

Don Álvaro se prepara para acoger este sábado una noche de adrenalina, guantes y boxeo. La Velada Rural 5 llevará al estadio Pedro Manuel Barrero cinco combates amateur y dos profesionales, en una cita de unas tres horas que no solo pondrá el foco sobre el ring, sino también sobre el trabajo silencioso de un club que ha nacido lejos de los grandes focos y que quiere abrir camino a jóvenes deportistas desde un pueblo situado a las puertas de Mérida, la capital extremeña.

El ring ya espera en Don Álvaro. / Javier Cintas
La historia empieza en las instalaciones de Boxing Crew, un antiguo granero donde antes se guardaba pienso para los animales y donde ahora se entrenan golpes, defensas, desplazamientos, rutinas, cansancio y disciplina. Allí trabaja Raúl Camacho, entrenador del club, agricultor y ganadero por tradición familiar. "Nos convertimos en un pequeño gimnasio donde acogemos a cualquier persona que quiera venir a hacer deporte", explica a este periódico. Su proyecto no parte de una gran estructura, sino de una convicción: que el boxeo también puede tener sitio, público y oportunidades en los pueblos.
Una velada con acento rural
Camacho defiende que estas citas sirven para algo más que llenar una grada. "Llevamos un tiempo haciendo veladas en zonas rurales", señala con una sonrisa. La intención, añade, es "promocionar nuestro deporte y, sobre todo, a los deportistas", porque en Extremadura, reconoce, llegar a determinados niveles sigue siendo "un poquito más difícil" que en otras comunidades autónomas de España. Por eso Boxing Crew ha convertido estas noches en una plataforma para quienes empiezan en este apasionante mundo y para quienes ya están dando pasos firmes hacia el boxeo profesional.

El ring ya espera en Don Álvaro. / Javier Cintas
La velada abrirá sus puertas a las 20.30 y los combates comenzarán entre las 21.00 y las 21.30 horas. El cartel estará formado por cinco peleas amateur y dos combates profesionales. Las entradas funcionan como donativo y pueden adquirirse en el club o a través de sus socios, con precios de 15 euros en grada, 20 euros en zona de ring y 35 euros en la zona B, que incluye menú de catering. El evento cuenta además con el respaldo de patrocinadores, del ayuntamiento de la localidad, de la Junta de Extremadura y de la Diputación de Badajoz.
El equilibrio antes del golpe
Tras la preparación para luchar contra un rival, el boxeador mejora y prepara con conciencia cuál es su guardia, cómo lanzar los golpes más duros, cómo desplazarse sobre el ring, cómo esquivar o dónde fijar la vista. Pero descubre, sobre todo, un término crucial para entender este deporte: equilibrio. El físico y el mental. Porque el boxeo es, por encima de muchas cosas, un ejercicio inagotable de control del cuerpo, dominio de la técnica y sangre fría. Una pelea no se gana solo por fuerza, sino por saber cuándo entrar, cuándo esperar y cómo sostener la cabeza cuando el cuerpo empieza a pedir aire.

El ring ya espera en Don Álvaro. / Javier Cintas
Ese equilibrio es igualmente el que sostiene a quienes entrenan lejos de los grandes gimnasios, con carreras deportivas todavía por escribir y nombres que empiezan a asomar en la letra pequeña de los carteles. Fran García y Aarón Contreras, ambos de 21 años, serán dos de los protagonistas de la noche. Su historia dentro del boxeo puede resumir la de muchos que se dedican a este deporte: años de entrenamiento, trabajos que compaginar, estudios, madrugones y una ambición que no siempre encuentra escaparate.
Dos jóvenes ante una noche grande
Fran García, natural de Mérida, afrontará en Don Álvaro su segunda pelea como profesional. Llegó al boxeo después de vencer una idea que durante mucho tiempo lo mantuvo lejos del gimnasio. "Pensaba que era como para gente chunga, fuera de mi entorno", recuerda. Cambió de opinión cuando supo que un vecino suyo había sido subcampeón de España. Desde entonces, el boxeo se ha convertido en una parte central de su vida. "Me parecía imposible todo lo que estoy consiguiendo ahora mismo y eso es gracias al trabajo de muchos años, la perseverancia y la constancia", afirma.

El ring ya espera en Don Álvaro. / Javier Cintas
Aarón Contreras del mismo modo llega a esta cita después de un camino largo. Empezó en los deportes de contacto siendo muy pequeño, pasó por el judo y el taekwondo, y terminó en el boxeo de la mano de su entorno familiar. Lleva entrenando desde los nueve años y ha atravesado momentos de subidas y bajadas, también en lo físico. "Siempre supe que esto algún día tenía que pasar porque le echo muchas ganas y mucho corazón a este deporte", asegura. Ahora encara uno de esos pasos que pueden marcar una carrera.
La pelea que no se ve
El sacrificio no se queda en el gimnasio. Fran trabaja en la zona azul de aparcamientos de la capital extremeña y ajusta sus entrenamientos a los huecos que le deja la jornada: corre antes de entrar, entrena al salir o encaja las pesas donde puede. "Al final te tienes que hacer un horario y compaginarlo", resume. Aarón trabaja como reponedor y también estudia cursos pensando en su futuro. "Hay veces que es complicado, pero todo se puede queriendo", dice. En ambos casos, el boxeo no sustituye la vida diaria: se suma a ella y la ordena.

El ring ya espera en Don Álvaro. / Javier Cintas
La preparación de un combate profesional se cocina durante semanas. Camacho explica que los campamentos suelen durar entre 40 y 50 días, con trabajo físico, nutricionista, técnica, táctica y estrategia en función del rival. Los últimos días se centran en el ajuste de peso y el pesaje, previsto para el viernes 19 de junio. "Siempre que te enfrentas a un combate profesional tienes esa parte de nerviosismo", reconoce el entrenador, que recuerda que el salto desde el amateur implica guantes de menos onzas, vendaje duro y una exigencia distinta.
Boxeo sin viejos prejuicios
El boxeo vive un momento de visibilidad, también entre los jóvenes, pero Camacho insiste en que no debe entenderse solo desde el espectáculo ni desde la vieja etiqueta de deporte agresivo. "La gente está viendo que no es solamente agresividad", subraya. En Boxing Crew trabajan incluso con personas mayores, algunas de 80 y 90 años, dentro de un proyecto que destaca las propiedades cognitivas y físicas de una práctica adaptada. Esa es otra de las ideas que atraviesa la velada: el boxeo como disciplina, comunidad y herramienta para ganar confianza.

El ring ya espera en Don Álvaro. / Javier Cintas
En el día a día, Fran y Aarón describen el gimnasio como una familia exigente. Camacho aprieta, corrige y pide precisión, pero entiende con mucha empatía lo que hay fuera del ring. "Tiene que ser siempre como él dice", bromean, antes de admitir que también sabe apoyar cuando aparecen el trabajo, los estudios o el cansancio. Esa mezcla de dureza y cercanía sostiene la Velada Rural 5, una cita que hará que Don Álvaro se suba al ring para mirar de cerca a dos jóvenes que pelean por hacerse un nombre y a un club pequeño que ha convertido un viejo granero en una fábrica de oportunidades.
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