Hallazgo excepcional
Una lápida de 1.500 años pone nombre a una niña de la Mérida visigoda
La inscripción casi completa, localizada junto a una necrópolis próxima a Santa Eulalia, revela que Pascentia murió con diez años en el siglo VI

Una excavación descubre la lápida de Pascentia, una niña de la Mérida visigoda. / Cedida a El Periódico Extremadura

Una excavación arqueológica realizada en una vivienda de Mérida ha rescatado del olvido a Pascentia, una niña cristiana de diez años que murió hace más de 1.500 años. Su nombre ha llegado hasta el presente gracias a una lápida funeraria de mármol con una inscripción prácticamente completa, un hallazgo excepcional que permite acercarse a las prácticas funerarias y a la sociedad emeritense del siglo VI.
La intervención de urgencia se desarrolla en un inmueble de la Rambla de Santa Eulalia, a apenas 30 o 40 metros de la basílica. Antes de que comiencen las obras previstas en la vivienda, los arqueólogos han documentado entre siete y ocho enterramientos, además de una antigua vía romana, una cloaca y construcciones levantadas durante etapas posteriores.
La pieza más singular es la lauda sepulcral dedicada a Pascentia, una menor que, según la interpretación inicial, pudo pertenecer a una familia acomodada o vinculada a la élite local. Encargar a un taller una lápida de mármol con el nombre de la fallecida y una cuidada decoración cristiana era un privilegio al alcance de muy pocas personas.
Según ha explicado a la Agencia EFE el arqueólogo del Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida Gilberto Sánchez, la inscripción conserva una referencia muy precisa al día de la muerte. La lectura preliminar sitúa el fallecimiento el 18 de mayo, aunque el año todavía no ha podido establecerse con total seguridad y podría encontrarse entre el 509 y el 519.
La revisión de la pieza deberá aclarar definitivamente su cronología. Una interpretación inicial había planteado el año 516 y una transcripción diferente del nombre, pero el estudio epigráfico todavía permanece abierto.
Una lápida excepcional
La inscripción está rodeada por una corona de laurel, dos palomas enfrentadas y un posible crismón. También aparecen expresiones propias del cristianismo de la época, como "famula Dei", sierva de Dios, y "requiescat in pace", descanse en paz.
El nombre de Pascentia podría estar relacionado con el término latino pascere, asociado a la idea de nutrir o alimentar, aunque también podría tener su origen en la Pascua. La singularidad no reside únicamente en que la inscripción se haya conservado casi íntegra, sino también en que esté dedicada a una niña.

Un arqueólogo trabaja junto a uno de los enterramientos localizados durante la excavación en una vivienda de Mérida. / Cedida a El Periódico Extremadura
En las excavaciones de la basílica de Santa Eulalia ya habían aparecido lápidas de características similares, pero vinculadas principalmente a obispos y personajes relevantes. La de Pascentia aporta, por tanto, un testimonio poco frecuente sobre la infancia y las familias cristianas de la Mérida visigoda.
Su historia ha despertado inevitablemente comparaciones con Santa Eulalia, también fallecida siendo niña. Sin embargo, ambas vivieron en momentos históricos distintos: la mártir emeritense pertenece al periodo romano, mientras que Pascentia murió aproximadamente dos siglos después, durante la etapa visigoda.
La historia de Mérida, capa a capa
La excavación ha permitido reconstruir la evolución completa de esta parcela. En época romana, el terreno estaba atravesado por una calzada dotada de cloaca. Cuando ambas infraestructuras dejaron de utilizarse, el enclave pasó a formar parte de la extensa zona funeraria cristiana que rodeaba la basílica de Santa Eulalia.
Con el paso de los siglos, la necrópolis quedó cubierta por nuevas edificaciones. Sobre ella se desarrolló un barrio de carácter humilde que permaneció ocupado hasta comienzos del siglo IX. El solar reúne así distintas etapas de la ciudad superpuestas en un mismo espacio: la Mérida romana, la necrópolis cristiana y el posterior asentamiento medieval.

Vista general de la parcela donde han aparecido la necrópolis cristiana, una antigua vía romana y una cloaca. / Cedida a El Periódico Extremadura
Los esqueletos localizados pertenecen a personas adultas, por lo que ninguno puede asociarse por ahora con Pascentia. La lápida tampoco apareció vinculada directamente a una tumba concreta, ya que había sido desplazada y reutilizada en una construcción posterior.
Cuando finalicen los trabajos, los restos serán documentados, inventariados y trasladados a las instalaciones del Consorcio de la Ciudad Monumental. Los futuros análisis antropológicos podrán ofrecer información sobre la edad, el sexo, la alimentación, las enfermedades y las condiciones de vida de las personas enterradas en este lugar.
Aunque sus restos no hayan sido identificados, la inscripción ya ha permitido recuperar algo excepcional: el nombre, la edad y parte de la historia de una niña de la Mérida visigoda que llevaba más de quince siglos esperando bajo tierra.
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