Personajes de la noche emeritense
Juani García, el alma del Maruja Limón de Mérida y sus famosos bailes sobre la barra
El conocido pub extremeño ha visto pasar a integrantes de Marea, Triana, Scorpions o Medina Azahara y se convirtió en un referente del rock en la ciudad

Javier Cintas

No hace falta conversar mucho tiempo con Juana María García Santa María, Juani para quienes la conocen, para percatarse de que es un ejemplo de constancia y entrega. De esa dedicación que ha marcado la vida de tantas mujeres acostumbradas a compaginar trabajo y familia sin hacer demasiado ruido. Madre, trabajadora incansable, tímida y humilde, se siente bastante más cómoda atendiendo a los demás que hablando de sí misma. Pero basta tirar un poco del hilo para que afloren décadas de hostelería, madrugadas interminables y una manera de entender el oficio que resume sin adornos. "A mí me gusta mucho la hostelería, disfruto con mi trabajo". Desde hace 14 años, esa forma de vida tiene un nombre propio, el Maruja Limón de la capital extremeña, y una escena que muchos reconocen al instante, Juani subida a la barra del pub mientras desde abajo alguien reclama "¡Vamos, Juani, venga a la barra!". "La gente me lo pide. Ponen la canción y me subo", cuenta con entusiasmo a El Periódico Extremadura.
Su popularidad se la ha ganado a base de horas detrás de la barra y de proporcionar ratos de felicidad a un público tan variopinto que resulta imposible encajarlo en un único perfil. El Maruja ha ido cambiando con sus visitantes y con la propia ciudad. "Aquí viene gente de todas las edades. Todas, todas", insiste. Por allí han pasado jóvenes que años después regresaron en otra etapa de sus vidas, habituales que llevan media vida entrando por la puerta y nuevas generaciones atraídas por las canciones que siguen sonando décadas después. Igualmente se han escrito historias sentimentales. "Aquí se han conocido muchas parejas. Han tenido niños, luego a lo mejor se han divorciado... En este espacio ha encontrado el amor bastante gente", relata entre risas. Esa cercanía es una de las cosas que más valora de su célebre establecimiento.

Juani posa junto a la barra del Maruja Limón, desde la que ha vivido cientos de conciertos, anécdotas y noches de la hostelería emeritense. / Javier Cintas
Marea, Medina Azahara o Scorpions
El negocio cultiva una mezcla muy suya de espíritu de barrio, ocio y música en directo que ha dejado ya más de 200 actuaciones a sus espaldas y una colección de visitas difíciles de olvidar. En sus primeros años, recuerda, prácticamente cada viernes había concierto; después la frecuencia bajó, aunque los directos nunca desaparecieron. "No sé si 200 o por ahí. Tranquilamente, o más", calcula. La fama del local acabó corriendo también entre los músicos que llegaban a Mérida. Por sus puertas, asegura Juani, han pasado integrantes de Marea, Triana, Medina Azahara o Scorpions, algunos tras actuar en la ciudad. "Preguntaban por un bar de referencia de rock y la gente les decía: 'Al Maruja'. Y se venían todos", rememora. De aquellas noches quedan fotografías y anécdotas, como la de Marea detrás de la propia barra. "Nos hicimos fotos y yo me subí a la barra. El trato fue maravilloso". En la identidad musical del pub ha sido además decisivo Paco, DJ y socio de Juani durante la primera etapa. "Él es una parte muy importante como yo aquí, porque la música es muy importante para un bar".

Recuerdos, firmas y referencias musicales forman parte de una decoración que cuenta los 14 años de historia del Maruja Limón. / Javier Cintas
Y precisamente esa barra por la que han pasado músicos conocidos termina convirtiéndose algunas noches en el pequeño escenario de Juani. Basta con que suene uno de sus temas señalados para que aparezca la petición colectiva. "Siempre me subo con una de Scorpions o con Black Betty", explica. Le resta importancia al baile, aunque admite que ya forma parte del ritual. "Tampoco es que baile ni nada, pero la gente se anima. Es una cosa que no hace nadie". La costumbre guarda, además, una raíz familiar. "A mi padre le gustaba subirse en los botelleros en la feria. Entonces yo, pues me subo a la barra". El propósito siempre ha sido el mismo: "que se divierta la gente, que se lo pase bien". Y tantos años al otro lado de la barra le han enseñado que este oficio tiene mucho de escucha. "Cuando los clientes te van conociendo te confiesan un sin fín de cosas. Has unido parejas, otras veces las has separado. Detrás de una barra aprendes mucho de psicología", subraya Juani.

El rock está presente en cada rincón del establecimiento, convertido durante años en una de sus principales señas de identidad. / Javier Cintas
Su perfil dibuja el de una hostelera de las de siempre, de las que han vivido la evolución del sector desde dentro, desde las largas madrugadas hasta el actual auge del tardeo y las terrazas. Antes del Maruja Limón ya había pasado por otros negocios de la capital autonómica y, con el tiempo, amplió su actividad con otro establecimiento de restauración situado junto al pub, donde también puede dar rienda suelta a otra de sus pasiones. "La cocina también se me da muy bien", asegura. Con el paso de los años, admite que las noches pesan algo más y que la forma de salir ha cambiado. "Ahora está más en auge el tardeo", apunta. Lo que permanece intacta es su apuesta por canciones que sobreviven a las modas. "La música que nosotros ponemos es la de siempre, la que siempre ha estado ahí y estará". Y cuando se le pregunta cuál es la receta para mantener esa energía después de tanto tiempo, responde con una fórmula sencilla. "Lo primero, que te guste. Lo segundo, que es tu forma de vida. Y lo tercero, hacer disfrutar a la gente, sobre todo". Al final, entre conciertos, artistas, confidencias y bailes sobre la barra, Juani lo resume en una frase: "La gente necesita disfrutar y desconectar".
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