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Un símbolo del barrio

La estatua de casi una tonelada del "padre santo" de Mérida vuelve a lucir tras su restauración

El ayuntamiento culmina la recuperación del monumento dedicado a Agustín Panero, una pieza de bronce de 2,05 metros instalada en 2004 en La Antigua

La escultura del Padre Agustín Panero luce de nuevo restaurada en la rotonda de la avenida Juan Carlos I.

La escultura del Padre Agustín Panero luce de nuevo restaurada en la rotonda de la avenida Juan Carlos I. / El Periódico Extremadura

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Alberto Manzano Cortés

Alberto Manzano Cortés

Mérida

La estatua de uno de los religiosos que dejó mayor huella entre varias generaciones de emeritenses vuelve a mostrar su mejor aspecto. El Ayuntamiento de Mérida ha finalizado los trabajos de restauración, limpieza y conservación de la escultura dedicada al Padre Agustín Panero, situada en la rotonda de la avenida Juan Carlos I, en La Antigua. La intervención ha corrido a cargo de la restauradora emeritense Yolanda Burgos, ha contado con un presupuesto de 6.354,87 euros y un plazo de ejecución de tres meses. Los trabajos permiten recuperar y proteger una imponente pieza de bronce de 2,05 metros de altura y cerca de una tonelada de peso, expuesta desde hace más de dos décadas a las condiciones ambientales propias de su ubicación al aire libre.

Vista posterior del monumento dedicado al Padre Panero, instalado en La Antigua desde 2004.

Vista posterior del monumento dedicado al Padre Panero, instalado en La Antigua desde 2004. / Ayuntamiento de Mérida

Pero detrás de la escultura hay una historia que explica el fuerte vínculo que todavía mantiene con el barrio. Agustín Panero fue conocido por muchos emeritenses como el "padre santo", un apelativo popular y no un título religioso oficial que se ganó por su cercanía y su dedicación a los pobres, los enfermos y las personas más necesitadas. Nacido en León en 1926, profesó como redentorista en 1944 y fue ordenado sacerdote seis años después. Llegó a Mérida en 1969 y durante 21 años desarrolló buena parte de su labor en la parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, además de ejercer como profesor de Religión y capellán de una residencia de ancianos. Su trabajo y su relación con los vecinos hicieron que su figura quedara estrechamente unida a La Antigua incluso después de su marcha.

Eduardo Zancada

La escultura fue realizada por el artista emeritense Eduardo Zancada e instalada en 2004 como homenaje a aquella labor. Con el paso de los años, la exposición permanente a la intemperie había ido dejando huella sobre el bronce, por lo que la actuación ha estado dirigida tanto a recuperar el aspecto de la pieza como a garantizar su conservación y estabilidad a largo plazo. La intervención ha incluido labores de limpieza y tratamiento de las zonas deterioradas, además de medidas destinadas a proteger la superficie frente a los agentes ambientales. La restauración había sido además una de las actuaciones reclamadas en los últimos años desde La Antigua, donde la figura del Padre Panero continúa formando parte de la memoria colectiva del barrio.

Detalle de la escultura de bronce del Padre Agustín Panero tras los trabajos de restauración y limpieza.

Detalle de la escultura de bronce del Padre Agustín Panero tras los trabajos de restauración y limpieza. / Ayuntamiento de Mérida

Más de 20 años después de su instalación, el monumento vuelve ahora a recuperar protagonismo en una de las rotondas más conocidas de esta zona de Mérida. El consistorio enmarca los trabajos en la conservación y puesta en valor de las esculturas y elementos artísticos que forman parte de los espacios públicos de la ciudad, aunque en este caso la actuación tiene también un componente especialmente sentimental. No se recupera únicamente una obra de casi una tonelada, sino el recuerdo de un sacerdote cuya entrega hizo que muchos emeritenses terminaran llamándolo sencillamente el "padre santo".

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