La ronda sur de Cáceres no rueda y la ubicación para el aeródromo sigue en el aire
La nueva vía de circulación se pudo iniciar durante 2023, pero la licitación se frenó

Un vehículo entra en la rotonda de la carretera de Badajoz (N-523), que es uno de los extremos de la futura ronda viaria, en dirección a Cáceres. | SILVIA SÁNCHEZ FERNÁNDEZ / JOSÉ LUIS BERMEJO

La ronda sur es la vía urbana de circunvalación que tiene que conectar las carreteras de Miajadas y de Badajoz. La obra salió a licitación en enero y, si el trámite del concurso se hubiese desarrollado sin recursos ni sorpresas, las obras se podían haber iniciado durante 2023, pero desde abril se frenaron las reuniones de la mesa de Contratación de la Consejería de Movilidad para tramitar el expediente y decidir sobre la adjudicación. La causa es que no se había terminado con el procedimiento de las expropiaciones de los terrenos que se necesitan para su construcción. Lo ocurrido con la tramitación de esta ronda es un ejemplo de lo que ha sido 2023 en materia de grandes infraestructuras que necesita Cáceres: nada o casi nada. La ronda sur es la última de las vías de circunvalación que está sin ejecutar y que debe completar el anillo que rodea Cáceres. Se sumará en un futuro a las rondas este y norte. En los presupuestos de la Junta para 2024 hay una inversión de 19,8 millones de euros para la ronda sur en un gasto plurianual, concentrándose la mayor parte del gasto en 2025 y 2026.
Si de la ronda sur ha habido poco, del aeródromo ha habido muy poco. Ya se ha hecho una propuesta de posibles ubicaciones, se han barajado hasta ocho. El estudio que contrató la Junta en marzo llevaba el límite para localizar un emplazamiento a un radio de 30 kilómetros del suelo urbanizable, no solo del casco urbano, sino de los suelos que el plan de urbanismo planifica para un futuro desarrollo de la ciudad.
El aeródromo es la infraestructura de la ciudad que aún no tiene fecha después de hasta tres intentos fallidos. Una vez que el emplazamiento esté decidido se tendrá que redactar un estudio de impacto ambiental porque es la incidencia sobre el territorio lo que ha hecho que se hayan descartado las posibles ubicaciones planteadas en las tres últimas décadas para la dotación aérea. La Cervera estaba dentro de la Zepa. El aeropuerto se demostró inviable. Y la declaración de impacto ambiental enterró la localización en Los Arenales.
Aunque no se trata de una infraestructura, el Centro de Investigación para el Almacenamiento de Energía es la intervención más atractiva de todas las anunciadas en Cáceres en el último lustro. Su construcción, funciona temporalmente en la escuela Politécnica, se debió iniciar en el verano, pero los trabajos todavía no se han iniciado.
Un retraso de 6 meses no es nada comparado con el de veinte años que lleva el nuevo abastecimiento de agua. En 2023 se concluyó con la tramitación ambiental de la iniciativa. Esto no será un inconveniente y tampoco debe serlo la financiación, son 23 millones, si se confirma que están en los presupuestos del Estado y que, por fin, se convoca la licitación.
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