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Entrevista | Teresa Sosa Profesora de la UEX en el área de Ecología

«La biomasa que se genera en la agricultura se puede aprovechar para hacer carbón y ayudar a mitigar el cambio climático»

Teresa Sosa

Teresa Sosa / Cedida

Ainhoa Miguel

Pueblonuevo del Guadiana

Docente e investigadora en la Universidad de Extremadura trabaja en proyectos que ayudan a reducir los efectos del calentamiento global. Participa en todas las investigaciones y colaboraciones que le surgen y se siente privilegiada de poder desempeñar su trabajo en Badajoz.

¿En su profesión es necesario actualizarse?

En docencia hay que estar actualizado constantemente y nuestra formación no acaba nunca, primero fue internet y ahora la inteligencia artificial, la tecnología lo cambia todo tan rápido que nos pone a prueba todos los días. Además, en carreras de ciencia surgen descubrimientos nuevos y tienes que actualizar tus clases. Con las líneas de investigación sucede lo mismo, actualmente en nuestra área de conocimiento el reto es mitigar el cambio climático, necesitamos enfocar los proyectos en este sentido y con ello también aumentamos las posibilidades que los concedan.

¿En qué proyectos trabaja en la actualidad?

Tenemos proyectos enfocados a dar valor a los residuos orgánicos. Toda esa biomasa que se produce en la poda o en la fabricación de alimentos se puede aprovechar para hacer carbones y evitar así la quema o la degradación. Al evitar la degradación de la biomasa, evitas que ese carbono se desprenda como CO2 a la atmósfera y ya estás mitigando en cierto grado ese cambio climático, esa cantidad extra que estamos echando a la atmósfera de CO2 que es uno de los gases de efecto invernadero. Además, ese carbón podemos usarlo como enmienda para fertilizar el suelo. Tienen poros que retienen agua y microorganismos, y los podemos enriquecer con nutrientes según el tipo de suelo o lo que necesite el cultivo. Esto no es una idea novedosa de ahora, hace tiempo que se estudian estos carbones como enmienda en suelo. Se denominan biochars y lo que buscamos hacer es que el proceso de obtención sea más sostenible. Conseguirlo sería aplicar la economía circular en la producción de alimentos y a nivel global ayudaría a mitigar el cambio climático.

¿Se siente privilegiada trabajando e investigando en Extremadura?

La verdad es que sí porque no me he movido. Tengo a mi familia cerca y me gusta mi tierra. Vivo en una ciudad donde tengo todo, pero no es una ciudad masificada llena de tráfico o de contaminación. Tengo el campo al lado si quiero hacer una salida.

Cuando decidió estudiar biología, ¿Se imaginaba que iba a terminar en esta área profesional?

A mí siempre me han gustado las Ciencias Naturales y de pequeña, si me preguntaban, decía que quería ser maestra de naturales, me veía en un colegio. En el instituto descubrí lo de profesora de Biología. Mi idea era hacer después Ciencia y Tecnología de los alimentos, pero en el área de ecología surgió la posibilidad de realizar la tesis sobre la actividad del ládano de la jara, un tesoro natural de Extremadura que cautiva a todos los que recorren sus campos.

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