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Entrevista | Magdalena Gordo Responsable de incidencia política en Mujeres en Zona de Conflicto MZC

«Las mujeres con alto grado de vulnerabilidad son muy resilientes y valientes a la hora de enfrentarse a cualquier problema»

Magdalena Gordo.

Magdalena Gordo. / Cedida

Ainhoa Miguel

Don Benito

Su mayor satisfacción es ver a las mujeres a las que acompañó en su día a día que han rehecho su vida y han encontrado su camino en Extremadura. Auxiliar de enfermería, Formadora Ocupacional, Trabajadora Social y experta en mediación de conflictos, a sus 58 años sigue formándose en Cooperación al Desarrollo dentro del Programa Mandela de AUPEX para seguir prestando su apoyo a las personas más desfavorecidas

¿Valora vivir y trabajar en su tierra?

Soy calabazona de Don Benito de toda la vida y no moverme de mi tierra ha sido un logro. La mitad de la gente tiene que emigrar o incluso abandonar su país en busca de oportunidades que en la mayoría de veces no llegan. Entiendo a las mujeres inmigrantes cuando vienen que tienen que cruzar el charco, y les digo que son las más valientes porque yo no soy capaz ni de pasar el Guadiana.

¿Cómo llegó a ejercer esta responsabilidad?

Trabajaba en el Ayuntamiento de Don Benito como responsable del centro municipal del voluntariado y me invitaron a ir a un congreso donde conocí MZC. Me llamó tanto la atención que contacté con sus responsables para saber más sobre sus programas y acciones con las mujeres. Me sorprendió saber que trabajaban con mujeres en contextos de prostitución y víctimas de trata de seres humanos. Por lo que desde hace ya 15 años que comencé a trabajar en MZC aquí en Extremadura realizando inicialmente un análisis del territorio, identificando los espacios de prostitución y dando atención a las mujeres.

¿Qué tipo de situaciones os encuentran a diario?

Principalmente llevamos a cabo la atención a mujeres con alto grado de vulnerabilidad. Vengan por una situación de violencia de género, abuso sexual, víctimas de trata o prostitución, en definitiva, violencias basadas en el género. Realizamos unidades móviles en los espacios de prostitución y se trabaja in situ con las mujeres a través de una escucha activa. Se reparte material preventivo, pruebas del VIH y de embarazo, asesoramiento sobre regularización administrativa y acompañamiento en la interrupción de embarazos.

En situaciones de vulnerabilidad ¿Las mujeres lo tienen más difícil?

Totalmente. Las mujeres siempre van un pasito atrás y con las que nosotros nos encontramos, no es solo un paso, son dos. Una mujer inmigrante que llega ahora tiene una falta de documentación administrativa y regularización, aunque tenga un nivel académico alto y muchas son captadas por redes de prostitución y explotadas sexualmente. En cambio, un hombre que viene como inmigrante tiene que coger trabajos más precarios, pero no son abusados sexualmente. A las mujeres les produce mucha angustia la separación de su familia y el tiempo que pasa hasta que llega su regularización. Realmente son muy resilientes en todo lo que les pasa y son valientes a la hora de enfrentarse a cualquier problema.

¿Qué sensación tiene cuando encuentra a una mujer que ha rehecho su vida?

Lo que más me gusta es que ya no las vuelves a ver y cuando te las vuelves a encontrar al cabo de cierto tiempo, es cuando ya han rehecho su vida y tienen un camino de vida como cualquier ciudadano. Pero están encantadas de haber salido de aquel contexto de prostitución y agradecen haber recibido esa ayuda por parte del equipo de MZC.

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