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ENTREVISTA | Elena Nevado del Campo Parlamentaria Europea

«Combatir la violencia es una cuestión de derechos fundamentales en Europa»

Elena Nevado del Campo, parlamentaria europea.

Elena Nevado del Campo, parlamentaria europea. / EL PERIÓDICO

Juan José Ventura

Juan José Ventura

Cáceres

Usted trabaja en comisiones como Desarrollo Regional (REGI) y Salud Pública (SANT). ¿Qué prioridades quiere impulsar para que Extremadura no se quede atrás en cohesión, servicios y oportunidades?

Creo que Extremadura está siendo un referente en desarrollo y oportunidades económicas y sociales, con retos pero con potencial en energético, agroalimentario y turismo sostenible. Europa es clave: en 2021-2027 la región ha recibido 7.725 millones del FEDER para infraestructuras, innovación, digitalización y transición energética, y el FSE+ para empleo, formación e inclusión. Con esos fondos se han puesto en marcha proyectos como el Centro Ibérico de Almacenamiento Energético, banda ancha/5G rural, digitalización de pymes y líneas de salud.

En sanidad los fondos europeos han modernizado 100 centros de salud y 417 consultorios y en SANT trabajamos en aspectos tan importantes como la reforma farmacéutica, biotecnología, medicamentos críticos y planes contra cáncer y cardiovascular. En enfermedades raras soy ponente del PPE y me importa especialmente: en Extremadura hay entre 25.000 y 60.000 personas afectadas.

En la Comisión de Derechos de las Mujeres e Igualdad de Género (FEMM), ¿cuál cree que es hoy el “nudo” más difícil de desatar: brecha salarial, conciliación y cuidados, violencia contra las mujeres o techo de cristal?

Soy miembro de FEMM y creo que todos. En brecha salarial debatimos publicar retribuciones para evidenciarla. La conciliación es clave porque los cuidados siguen condicionando el acceso a puestos mejor remunerados. Y la violencia es una violación de derechos humanos: una de cada tres mujeres en la UE ha sufrido violencia física o sexual. Por eso fue importante la directiva de 2024, que incluye la violencia digital y la difusión no consentida de imágenes íntimas y refuerza protección y apoyo. Y sobre el techo de cristal, las barreras invisibles siguen ahí: a veces el liderazgo femenino se ve como una concesión.

Desde Bruselas se legisla, pero el día a día se vive en los pueblos y ciudades. ¿Cómo traduce usted las políticas europeas en cambios concretos para las mujeres extremeñas?

Para mí, Europa no solo legisla: también financia. El FSE+ apoya formación, empleo, inclusión y conciliación, y el FEDER respalda oportunidades ligadas a transporte y emprendimiento. Esos fondos se canalizan en Extremadura en programas como ATENEA o ESCALA, con ayudas de transporte, y con apoyos a manutención, alojamiento o cuidados de menores y dependientes. Y los datos de empleo femenino a cierre de 2025 e inicio de 2026 son históricos: descenso interanual del 9,37%.

Usted es miembro de la Comisión de Peticiones (PETI). ¿Qué le preocupa más y qué le dicen sobre las desigualdades que persisten?

En PETI soy coordinadora del PPE. Me preocupan especialmente las peticiones sobre discapacidad, igualdad y conciliación, y las relacionadas con acceso a servicios esenciales (salud, educación, servicios sociales). También llegan por proyectos con impacto ambiental (vertederos) o por catástrofes naturales. Reflejan problemas reales y muestran vulnerabilidades que afectan de forma particular a muchas mujeres.

Además, participa en delegaciones con América Latina y Centroamérica. ¿Qué aprendizaje traería a Extremadura y qué puede aportar nuestra región?

Ese intercambio permite detectar buenas prácticas en liderazgo femenino, emprendimiento rural y redes de apoyo. Extremadura también puede aportar su avance en cohesión, desarrollo rural e igualdad. En esa línea, se impulsa un proyecto cultural-educativo para reforzar lazos con América y la iniciativa “Adelantadas: círculo del talento femenino”, presentada en el Parlamento Europeo, en la que participé.

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