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ENTREVISTA | Beatriz Cáceres Marzal Arquitecta y fundadora del estudio B11arquitectos

“Tenemos una comunidad con muchísimo potencial. En Extremadura se puede trabajar mucho, bien y se puede triunfar”

Arquitectura y música se funden en muchos proyectos de Beatriz Cáceres, una arquitecta extremeña que soñaba con ser pianista, pero que ya desde pequeña pintaba cuanto veía. Predominan en sus diseños formas geométricas limpias que imprimen en ellos las sensaciones de paz, calma y tranquilidad.

Beatriz Cáceres Marzal, arquitecta y fundadora del estudio B11arquitectos

Beatriz Cáceres Marzal, arquitecta y fundadora del estudio B11arquitectos / Santiago García Villegas

Isabel Barrena

Arquitectura y música le apasionan. ¿Cómo hacer “visible” la música en la arquitectura?

Tienen mucha relación. Son dos disciplinas en las que te enfrentas a crear algo nuevo. Las dos tienen normas claras y requieren de formación previa. En arquitectura tenemos la proporción y en música la armonía. A la hora de crear espacios, la música tiene mucha relación con el lugar en el que se toca, no solo a nivel técnico. En las sensaciones que se tienen cuando se escucha un concierto influye el espacio. Estudié piano y esa formación me aporta mucho cuando me enfrento a los proyectos.

Reformar o construir desde cero un nuevo proyecto. ¿Qué resulta más complicado?

Ni lo uno ni lo otro. Es cierto que cuando empezamos un proyecto en el que partimos de algo ya construido, como un edificio histórico, el estudio y análisis de su historia te va metiendo en él. En esa fase inicial, quizás, la restauración te lo pone más fácil; tienes ya un edificio.

En cambio, cuando tienes un proyecto nuevo, la idea está más desnuda. Luego, cuando te metes en faena, la parte técnica y las complicaciones son similares.

Observando su portfolio, predominan en sus proyectos formas geométricas limpias. ¿Qué valor añadido o diferenciador aportan?

Proyecto así porque busco espacios que aporten calma, tranquilidad y paz. Creo que cuando estás en tu casa, lo que quieres es descansar y estar relajado en un espacio bonito y con luz. No me gustan las formas estridentes, me provocan rechazo. Prefiero los espacios limpios, con orden. Lo busco también cuando proyecto oficinas o museos, donde el espacio tiene que ser lo más limpio y neutro posible para que el protagonismo se enfoque en las obras.

¿Cómo aunar esta línea más innovadora con la rehabilitación de edificios históricos?

Todo es arquitectura. Hay quienes dicen que es mejor especializarse en una disciplina, pero a mí me gustan las dos facetas: rehabilitación e innovación. También hay mucha innovación en la restauración.

Se formó en Sevilla, pero también en Italia. ¿Cómo y por qué decidió volver y desarrollar en Extremadura su proyecto de vida?

La tierra me tira mucho, Extremadura me encanta. Tenemos una comunidad con muchísimo potencial: su paisaje, la posibilidad de llevar una vida relativamente sencilla… Haría falta que más gente emprendiese, me da rabia que la juventud se vaya porque tengan más oportunidades fuera. Aquí se puede trabajar mucho, bien y se puede triunfar.

¿Se imaginaba aquella niña que pintaba en el campo que siendo mayor proyectaría sus propios dibujos?

Es verdad que iba pintado todo. Pintaba paredes, telas, piedras... Recuerdo que le hacía pisapapeles a mi padre. Siempre me ha gustado el arte, pero también la física y las matemáticas. Decidí estudiar Arquitectura porque tiene un lado técnico y otro artístico. Pero soñar, soñaba con ser pianista.

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