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La chorrera

Reventar desde dentro

Los tiempos políticos, rumbo a las elecciones, empiezan a ser vertiginosos

 

Reventar desde dentro -

José L. Aroca José L. Aroca
02/12/2018

El martes pasado un diputado autonómico extremeño despotricaba de los diputados autonómicos extremeños. Un despilfarro, sobran ellos y todos los que se sientan en los parlamentos regionales por centenares, hay que acabar con el Estado de las Autonomías y volver a no se sabe qué, y esto lo añado yo, si a los gobernadores civiles, las delegaciones provinciales de Industria, e incluso a los jefes del Movimiento en Badajoz y Cáceres.

Quien aprovechaba su asiento en la Asamblea de Extremadura para reventarla desde dentro era Juan Antonio Morales, que ha abandonado por ‘blando’ un PP acaudillado ahora por la nueva edición de Aznar en la persona de Pablo Casado, escorado a la derecha por los actuales vientos políticos mundiales, de mucho éxito en el este de Europa, y por el temor a que ese aire de levante impulse al buque naranja construido en las Atarazanas de Barcelona.

Se puede poner a parir, perdón, el Estado de las Autonomías, se pueden censurar, reprochar, criticar despilfarros, duplicidades y disfunciones, se puede añorar el pasado en una España donde con todos esos problemas, y pequeños caciques e ideólogos territoriales reinventando hasta la historia, las comunidades han ofrecido desarrollos y posibilidades sin ir más lejos a pequeñas débiles regiones como Extremadura que, aunque solo sea eso, ha creado identidad propia y una gran mesa simbólica en la que mirarnos, y hacer planes, sin tener que echar la culpa a nadie de nuestros problemas.

Sin ir más lejos, ¿estaríamos luchando de la misma forma si fuéramos provincias mirando a Salamanca o Sevilla, por un tren de alta velocidad que nos una interiormente, que nos comunique con nuestra metrópoli que es Madrid, y que nos ponga en el que debe ser el gran eje de desarrollo ibérico, en la vertiente atlántica, Madrid-Lisboa?

Se puede criticar que haya diputados autonómicos extremeños, pero no se explica que lo haga uno de ellos. Se pueden poner en cuestión los dineros que la Asamblea da a los grupos parlamentarios si ello lo hubiera hecho Morales cuando estaba en el PP. Si cree que sus señorías son unos parásitos, unos ocupas, no se explica que haya conservado el escaño, lo tenía más fácil, y mejor, destruyendo desde fuera. No se puede estar en esa contradicción salvo que se haga lo que se hace, intentar reventar instituciones una vez instalado en ellas, y mantenido por la vía de atrás: ganar un escaño por el PP pero retenerlo cuando se abandona.

Fue en un debate sobre los presupuestos de Extremadura 2019, un asunto en el que el PSOE de Vara sigue teniendo la sartén por el mango ante un Podemos metido de nuevo en un gran dilema, y que intenta a toda costa sacar algún acuerdo que vender; en una tesitura en la que no se corresponde su verbalismo con los hechos: si la acción política de la Junta es tan mala, no se explica que no hayan presentado enmienda de totalidad.

Los tiempos políticos, rumbo a las elecciones de aquí a seis meses, empiezan a ser vertiginosos; unas extrañas primarias en Podemos, donde la dirección dice que una diputada no quiere repetir pero sin embargo e inexplicablemente (¿?) va en la lista a votar, y según lo previsible al final es de las más votadas, y no solo eso sino que ante la marcha inesperada y anticipada de otro diputado, ahora se convierte en secretaria de la Mesa de la Asamblea, Jara Romero. Hay divergencias, discrepancias, lo cual siempre es sano, y algunas están saliendo a la luz como las relativas a la ausencia en la manifestación de Cáceres por el tren.

De esa velocidad política es prueba la explicación este viernes, además de la azucarera, de un gran proyecto de inversión para el ocio en la Siberia, que trae al pensamiento el escozor por la incierta resolución de Marina Valdecañas, una sentencia que podría arruinar a la Junta y que está sometida ahora a peritajes medioambientales en busca de solución.