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La atalaya

Agua (I)

 

Fernando Valdés Fernando Valdés
23/09/2019

No sé si en el Badajoz medieval –árabe y romance- hubo aguadores, o azacanes. En árabe se los llama «al-saqatin» y en ciudades como Toledo se conservó esa bonita palabra. Tampoco sé si se organizaron como gremio y la importancia que llegaron a alcanzar. No estoy muy ducho en papeles locales.

Pero si establecemos comparaciones, no siempre odiosas, entre ciudades podemos comenzar a desbrozar el planteamiento de un asunto que requiere ser tratado con detalle y cierta amplitud. Porque el problema del abastecimiento de agua a las ciudades fue, y es, la clave de su existencia y de su supervivencia a través de los siglos. Y la economía del agua fue uno de los cimientos en que se basó la organización social.

Toledo viene siempre al pelo como elemento de comparación, a pesar de la aparente diferencia con nuestra ciudad, que no es tanta, salvados ciertos detalles. No habiendo manantiales cercanos, ni aguas freáticas a las que recurrir, y, como no parecen haber existido en el núcleo original de la ciudad, el único modo de procurarse el líquido elemento eran: el río y la lluvia, debidamente reconducida a aljibes. En la capital del Tajo no había ninguna fuente de agua potable intramuros, solo una en la catedral. Es muy interesante la relación entre este lugar de culto, el anterior, islámico, y el primitivo cristiano de época goda. Y, seguramente, por debajo de todo, un ninfeo –monumento a las Ninfas–. Lo cierto es que en Badajoz, creo, no hubo nada semejante.

Ningún manantial relacionado con un lugar de culto. La población se vioabocada a subir el agua desde el llano. Tanto la que debía aprovecharse para consumo humano, como la que se usaba para el animal y para la limpieza, baldeo, etc. Este último uso solía estar asegurado por los aljibes domésticos. Rara era la vivienda carente de uno. No es ninguna novedad el hallazgo de depósitos, cuando se excava aquí, aunque se anuncie como un logro. Otra cosa era el agua para beber. Sin duda también había cisternas especiales para ella, debidamente higienizadas con una gruesa capa de cal en el fondo. Perohabían de llenarse con cargas de agua traídas por vendedores especializados. Los aguadores. De ahí la pregunta. Se admiten sugerencias sobre el tema.

*Arqueólogo