+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico Extremadura:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

el chinero

El alcalde huérfano

 

Gragera con Fragoso, en los primeros días tras el pacto. - S. GARCÍA

Huérfano de votos y huérfano de unas siglas fuertes que lo respalden. En junio del 2021 Badajoz cambiará de alcalde. Será Ignacio Gragera, de Ciudadanos, un partido que lleva meses de capa caída y a saber en qué se habrá convertido para entonces, si es que aún no se ha desvanecido. Gracias al acuerdo de alternancia alcanzado tras las últimas elecciones municipales en Badajoz entre el PP y la formación naranja, el popular Francisco Javier Fragoso pasará el bastón de mando a Gragera a mitad de la legislatura y entonces Badajoz tendrá un alcalde que pertenece a un grupo con tan solo 4 de los 27 concejales de la corporación municipal. Una representación mínima y, por mucho que lo permita el sistema, no deja de resultar chocante que el alcalde de una ciudad sea el candidato de la tercera fuerza más votada. En mayo pasado, Cs obtuvo en Badajoz 8.950 votos, que representaban poco más de 13% del apoyo de los vecinos de esta ciudad que ese día salieron de casa a elegir a su alcalde, frente al 37,35% obtenido por el PSOE y el 30,5% del PP. Claro que el sistema lo permite, como también que haya ayuntamientos donde gobierna un partido con un solo concejal porque tiene la llave de la mayoría.

Sabemos que los resultados de unas elecciones generales no son extrapolables a unas municipales, porque los motivos que impulsan al elector son distintos. Aun partiendo de esta premisa, da que pensar que en la última cita electoral celebrada hace apenas una semana, Ciudadanos haya perdido en Badajoz más votos, de manera que ha pasado del tercer puesto obtenido en mayo a un triste quinto lugar en noviembre, por detrás del PP (que ha superado a los socialistas), del PSOE, Vox y Unidas Podemos. O sea, que dentro de año y medio la alcaldía de Badajoz estará en manos de un partido que solo tiene el apoyo del 9,06% de los votantes pacenses y eso que en las elecciones generales de abril había logrado superar al PP y quedó segundo detrás del PSOE. Un sinsentido. Sobre todo si nos ponemos a pensar en que cuando llegue el momento de investir a Gragera no sabemos el rumbo que habrá tomado el partido que lo sostiene, que ya en Badajoz ha dado repetidas muestras de incoherencia e improvisación -recuerden qué ocurrió con los dos anteriores portavoces municipales (RIP)- y que no es más que la traslación de lo que están viviendo estas siglas en el ámbito nacional.

Tras los resultados del domingo, el único concejal de Vox en el ayuntamiento, sin cuyo voto no habría sido investido alcalde Fragoso, dijo que a él nunca le gustó el acuerdo de alternancia PP-Cs y que preferiría que siguiese en la alcaldía el PP, porque para qué cambiar lo que ya funciona. Nunca antes había manifestado que este acuerdo no le gustase. También es verdad que nadie le preguntó, pues fue un pacto a dos partes y de Vox solo requirieron el voto, a cambio de una concejalía y tres sueldos públicos.

En el grupo municipal de Cs seguro que el lunes seguían temblando por lo que está por llegar. Nunca han estado muy convencidos de que el contrato con el PP se cumpliese y, de hecho, la conclusión a la que llegaron cuando Fragoso anunció que se presentaba al Senado, fue que esta decisión confirmaba que la alternancia era cierta y que el PP iba a cumplir con su parte. Una lectura propia de alguien que no confía demasiado en sus posibilidades. Fragoso asegura que cumplirá su compromiso. Está contento por los últimos resultados de su partido en la ciudad, que ha superado al PSOE, y porque ha conseguido lo que quería: ser senador. En Cs respiran algo más tranquilos pero con la botella de oxígeno cerca. Son pocos, cada vez menos, e inexpertos y en su calendario no existe ya el largo plazo.