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Alejandro Palomas: «Un libro no puede ser una terapia para el autor»

Ayer presentó ‘Un secreto’, el segundo de una trilogía que inició con ‘Un hijo’

 

Alejandro Palomas, ayer, en la Feria del Libro de Badajoz. - S. GARCÍA

Estuvo en la anterior edición de la Feria del Libro de Badajoz para presentar su novela Un amor. Entonces emocionó e hizo reír al público a partes iguales y ayer prometía repetir. Alejandro Palomas (Barcelona, 1967) pasó de nuevo por el paseo de San Francisco, esta vez para promocionar Un secreto, que da continuidad a los personajes y la trama de Un hijo. aunque ahora se centra en Nazia, la amiga de Guille. Según contó, a medida que va escribiendo esta trilogía se está dando cuenta de que es «una serie un poco negra, no negra negra pero de misterio, porque tenemos una investigadora psicológica que va teniendo diferentes casos». La tercera aún no tiene título, será Una... o Un... como siempre.

Un hijo fue Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, pero su autor no las incluye en este género, «de hecho esta trilogía la leen adultos y jóvenes, es familiar, un tipo de novela a la que hasta ahora nadie le ha puesto nombre pero ocupa una línea que comparten padres e hijos, a la que es muy difícil llegar y desde luego, si lo pienso no me sale, pero es lo que hay».

Un secreto es la historia de Nazia, una niña que había sido condenada a volver a Pakistán para casarse por un matrimonio concertado, no lo hizo, pero tiene algo que no ha contado todavía y a partir de las sesiones de terapia el lector empieza a descubrir por qué esta niña está «tan extrañamente tranquila». Es cuando entra en escena la reconstrucción del mito de la Cenicienta.

Todos los libros de Palomas están cargados de psicología. «Me encanta, no sé por qué, quizá porque llevo muchos años tumbándome en un diván, estoy un poco chiflado y necesito curarme», bromeó. Aunque tal vez hablaba en serio y añadió que como a él le funciona la psicología «creo que a los demás también y explica muchas cosas». Eso no quiere decir que utilice su escritura para sí mismo. «Yo siempre digo que un libro no puede ser una terapia para el autor, si acaso para quien lo lee». Tal es así que «yo a mis libros llego con la terapia hecha y lo que hago es compartir el resultado», remata. Sí reconoce que las páginas que escribe tienen «un impacto emocional importante». A la escritura le dedica muchísimas horas. «es lo que hago, es mi pasión, mi vocación y es lo que más me gusta hacer y requiere mucho esfuerzo, dedicación y es una travesía solo».

Ahora está trabajando en una novela «de adultos», el segundo libro de la trilogía de El tiempo que nos une y además, como lector y quizá también como autor está interesado en el libro ilustrado, aunque de momento le parece «muy complicado». Eso no es un problema, al contrario, porque «a mí me gusta lo complicado».