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reconocimiento a antonio montero

El arzobispo emérito recibe un homenaje por sus bodas de oro episcopales

Al final de la Misa Crismal se le impuso una medalla de la Virgen de Guadalupe. Vara y Fragoso destacan las huellas que dejó su labor pastoral en la región

 

Antonio Montero, en el centro, junto a las autoridades civiles y eclesiásticas, ayer. - S. GARCÍA

Un momento de la Misa Crismal, ayer en la catedral de Badajoz. - S. GARCÍA

B. C. lcb@elperiodico.com BADAJOZ
17/04/2019

El primer arzobispo de Mérida-Badajoz, Antonio Montero, recibió ayer un emotivo homenaje durante la celebración de la Misa Crismal con motivo de sus bodas de oro episcopales. Seis obispos y un cardenal, además de 200 sacerdotes, acompañaron al arzobispo emérito, que también logró reunir al presidente y expresidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara y Juan Carlos Rodríguez Ibarra, al alcalde y exalcade de Badajoz, Francisco Javier Fragoso y Miguel Celdrán, y al exalcalde de Mérida, Antonio Vélez, en un breve acto posterior para felicitarlo.

Montero, de 90 años, estuvo acompañado por sus hermanas y se mostró sonriente y agradecido con todos por este reconocimiento. El arzobispo de Mérida-Badajoz, Celso Morga, destacó en su homilía que Montero ha sido un sacerdote y un obispo «fiel» y un «modelo» que trasmite un «testimonio vivo de vida cristiana y sacerdotal». Al final de la Misa Crismal, en la que se bendicen los santos óleos y el crisma y los sacerdotes renuevan sus promesas, Morga pidió a la Virgen de Guadalupe, de la que le impuso una medalla, que «ilumine» el camino del arzobispo emérito muchos años más.

Vara y Fragoso coincidideron al destacar la personalidad de Antonio Montero, cuya labor pastoral ha dejado «huella» en la región. El presidente de la Junta alabó su capacidad de diálogo y consenso y las «ilusiones» que despertó en relación a que Guadalupe pasara a una diócesis extremeña, que Vara confió que ocurra en el futuro. Fragoso, por su parte, señaló que Antonio Montero pasará a la historia como primer arzobispo de Mérida-Badajoz y puso en valor su labor para que resurgiera el seminario diocesano y su contribución a las Cáritas.

Clotilde Montero, hermana de ‘don Antonio’ como se dirigían muchos pacenses a él, agradeció este reconocimiento a los extremeños, de los que se siente uno más, aunque naciera en la localidad granadina de Churriana de la Vega.