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el chinero

Por la calle del medio

 

Obras para la plataforma única en la calle Santo Domingo. - S. GARCÍA

De una obra puede planificarse cuándo empieza pero no siempre es posible saber cuándo acaba. Los políticos lo saben y cada vez es más habitual que a la pregunta de cuándo está previsto que finalice un proyecto, la respuesta no sea una fecha concreta sino una valoración difusa con la que no entallarse los dedos. Sobre todo cuando los trabajos se realizan a la intemperie y su evolución depende del clima, pues una ciclogénesis explosiva a destiempo desbarata cualquier plan. De ahí la preocupación del maestro albañil cuando en pleno otoño y con anuncio de lluvias tiene el tejado por correr. Una obra no siempre se puede acometer cuando a uno mejor le viene, pero por lógica y sentido común a nadie se le ocurriría cambiar la bañera por un plato de ducha y alicatar los dos baños cuando hay visita anunciada en casa o el mayor se está preparando la Selectividad, ahora Ebau. Siempre será un trastorno y habrá que aguantar las molestias, pero en determinados momentos más que en otros.

Es lo que está ocurriendo en la calle Santo Domingo de Badajoz, que aunque parece subsistir al amparo del protagonismo indiscutible de Menacho como arteria comercial de la ciudad, no deja de ser una vía en la que se mantienen desde hace años tiendas señeras, con clientela fija y habitual y que aún tiene poder de atracción de emprendedores, sobre todo aquellos que quieren destacar por la singularidad de su negocio, frente a las monótonas franquicias que dominan la paralela.

Desde hace años estos comerciantes vienen reclamando la plataforma única, que significa poner al mismo nivel aceras y calzada, como en Menacho y en otras calles del centro de la ciudad. Pocos dudan de las bondades de esta medida, que mejora la accesibilidad y da prioridad al peatón frente al tráfico rodado, invitando al transeúnte a pasear mirando escaparates. Tras anuncios infructuosos, por fin el ayuntamiento incluyó esta obra en una acción más amplia para extender la plataforma única entre áreas comerciales, con cargo a fondos de la estrategia Dusi, que inyectará más de 18 millones de euros en la ciudad. Aunque la obra se sacó a licitación a finales de agosto, los plazos se han ido alargando y los meses avanzando, de forma que los trabajos no han empezado en Santo Domingo hasta finales de noviembre, cuando ya la campaña de Navidad, que es una de las más fuertes para el comercio, estaba encima. El proyecto incluye la reposición de la calzada de Menacho y Francisco Pizarro, pero aunque esta obra comenzó, se paralizó y no se reanudará hasta el 15 de enero, a petición de los propios comerciantes. Una decisión razonable a la vista de las molestias que a las tiendas y a los clientes causa tener el suelo levantado con maquinaria de por medio. Pero en Santo Domingo han seguido adelante. Mañana empiezan las rebajas de enero y las rampas para salvar los socavones siguen en las entradas de las tiendas, cuyos responsables se quejan amargamente de que sea precisamente en estas fechas cuando se haga realidad una promesa que data de hace mucho tiempo. Según cuentan, cuando se quejaron les contestaron que o se hacía ahora, o no les podían asegurar cuándo. Ante semejante respuesta, lo único que les quedaba era aguantarse. El ayuntamiento es conocedor de las molestias, por lo que no se entiende que no haya podido buscar otra fecha y haya tirado por la calle del medio, sin medir las consecuencias. Claro que se alegrarán del resultado cuando se vayan las máquinas y el pavimento esté cerrado, tan cerrado como la caja de la campaña navideña y de las rebajas de invierno.

   
1 Comentario
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Por soscascoantiguobadajoz 20:46 - 06.01.2019

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Pero llegará a tiempo de las elecciones. Lo que menos importa al Consistorio son las molestias ocasionadas a un puñado de comerciantes, si va a ser una gran parte de la ciudadanía la que admire el resultado a tiempo para votar. En todas las guerras mueren inocentes y en el Casco Antiguo estamos muy acostumbrados a ser un escaparate para los demás e importar poco como residentes. Es lo que hay. Estos son nuestros gestores; la excelencia a la que aspiramos y que no se puede mejorar. De hecho, no los encontraremos mejor ahí fuera. Basta con escuchar sus razones (siempre hay una excusa, una culpa que endilgar a otros) para comprenderlo....¿verdad?