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el chinero

A COCurso

 

Fachada del COC, en la avenida Ricardo Carapeto. - S. GARCÍA

No sé qué ocurre con esos contratos que se van renovando hasta que llega un momento en que la ley no permite alargarlos más y cogen a la Administración con el pie cambiado y los plazos agotados. Ocurrió con los trabajadores del Museo del Carnaval, que tuvo que cerrar un tiempo hasta que se sacaron las plazas. Más de un año lleva cerrado el Albergue Juvenil El Revellín a la espera de que el ayuntamiento saque el pliego de condiciones del nuevo concurso para que una empresa se haga cargo de su gestión. Ahora le toca al Centro de Ocio Contemporáneo, el COC, que en el 2006 dotó de contenido cultural a los antiguos multicines Avenida, en la barriada de San Roque, y durante este tiempo ha logrado hacerse un hueco en Badajoz con una amplia y diversa oferta de distintas artes. Si nadie lo remedia, el COC cierra hoy sus puertas. Lo hizo el lunes pasado, pero hoy domingo, simbólicamente, su responsable ha querido despedirse de sus incondicionales con la proyección de un clásico, Cinema Paradiso. No podían haber elegido un título mejor pues esta película es una auténtica declaración de amor al cine, aunque no sólo de cine ha vivido el COC.

Que un lugar que tanto ha aportado a la cultura de esta ciudad desaparezcan sin más, de un día para otro, resulta incomprensible. Sobre todo si, tal como dicen, tanto el promotor que sacó adelante el proyecto de la nada y lo mantuvo vivo, como el dueño del edificio, el Ayuntamiento de Badajoz, quieren que permanezca abierto. No es posible que no haya una solución.

El proyecto de Ricardo Utrera fue el único que se presentó cuando el ayuntamiento sacó el concurso en el 2005. Desde entonces los contratos por cuatro años se han ido renovando automáticamente hasta que en noviembre del 2017 el consistorio -dice el alcalde que con la ley en la mano- no pudo hacerlo más y se convirtieron en mensuales. En aquel momento dijeron que estaban preparando el pliego de condiciones para sacarlo de nuevo a concurso. Un mes de plazo no ofrece seguridad a una actividad empresarial, ni a los contratos de contenidos ni de los trabajadores, y ha provocado que el empresario llegue a perder la Filmoteca de Extremadura, de la que el COC era sede en Badajoz, que ya se ha trasladado al Centro Joven, que antes también fue cine y quebró. El cierre del COC supone además que se queda sin sede el cineclub que organiza la Concejalía de Cultura y que siempre la tuvo en este local. Queda por ver si a la vista de los antecedentes, el consistorio encuentra pronto dónde reubicarlo, o se pierde para siempre esta opción para los amantes del séptimo arte en versión original.

La última oferta del ayuntamiento al empresario era renovar por un año más, mientras saca el concurso. ¿Cómo? ¡Pero si Utrera asegura que en noviembre del 2017, hace por tanto más de un año, le dijeron que estaban preparando el pliego de condiciones! ¡Más de un año!. No es posible que en este tiempo no se haya podido confeccionar. En aquel momento aún no había nueva Ley de Contratos de las Administraciones. No puede ser esa la excusa. Como tampoco se sostiene la queja del empresario cuando denuncia que lo ocurrido es fruto de una persecución política, por su vinculación al PSOE. De haber sido así no se le hubiese ni adjudicado el proyecto, ni renovado cuatrienio tras cuatrienio, ni ofrecido una nueva ampliación, aunque resultase insuficiente. Las relaciones entre ambas partes se han recrudecido en los medios y ahora parece difícil que se enderecen, aunque la cultura de esta ciudad bien lo merece.