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CRÍTICAS A LA RESPUESTA DE LA DELEGACIÓN DEL EJECUTIVO EN LA REGIÓN

Colectivos del Casco Antiguo acusan al Gobierno de «salir con datos sesgados»

Dicen que si eso es lo que pueden esperar, que dejen paso a otros

 

F. L.
09/09/2019

Las asociaciones que pidieron que se restaure la seguridad en el Casco Antiguo acusan a la Delegación del Gobierno de que «en vez de atender nuestra demanda, sale con datos sesgados». Son SOS Casco Antiguo, Amigos de Badajoz, Espantaperros, Centro Comercial Abierto Menacho, Cïvica y las asociaciones de vecinos y empresarios, que afirman en un comunicado que su «única intención es pedir auxilio ante el aumento de delitos en los últimos meses, con total impunidad».

Aseguran que «tenemos miedo y nos desanima comprobar que algunos vecinos, atemorizados y desanimados, se marchan de su hogar o cierran sus negocios». Y para ellas, la Delegación del Gobierno, «lejos de confirmar un hecho real que sufrimos a diario y que ha motivado la unión sin precedentes de tantos colectivos, niega la mayor en un torpe ejercicio con una estadística que estimamos sesgada, ambigua y descontextualizada».

Consideran que sus datos se refieren solo a robos «y no recogen hurtos, reyertas, narcotráfico, vandalismo, ataques con armas, o usurpación de propiedades, ni el plazo en que se cometieron».

Así, lamentan que «quienes nos representan y a quienes pedimos auxilio, en vez de tener en cuenta el sufrimiento de nuestras familias y el frágil estado del barrio histórico que trata de huir de la marginalidad, salgan con datos que jamás justificarían la gestión, siquiera aceptable, de esta crisis de seguridad en un barrio que sufre la lacra del narcotráfico desde hace años».

ENQUISTAMIENTO / Además, indican como causas «el enquistamiento de la delincuencia como un enfermo crónico y sin curación; la normalización de los delitos; un sistema penal soportable para el delincuente y la relajación de las instituciones ante nuestra urgencia, demostrada en el capeo de nuestras reclamaciones con vergonzosas estadísticas que tratan de minimizar, cuando no anular, los hechos denunciados».

Las asociaciones inciden en que «como ciudadanos no debemos más cuentas que a nuestras familias, no aspiramos a nada más que a la normalización de nuestras vidas y nuestro entorno y únicamente nos mueve el amor por estas calles, por este barrio, donde decidimos criar a nuestros hijos y abrir nuestros negocios». Y añaden que «en este sentido no tenemos más que palabras de agradecimientos hacia los cuerpos de seguridad, que con escasos medios acuden a nuestras calles y entregan lo mejor de sí, aun a riesgo de su integridad física».

Por ello, concluyen, «no está en nuestro ánimo exagerar o mentir; no hay motivos para ello. Antes resulta descorazonador comprobar cómo el máximo órgano competente prefiere entregarse al maquillaje de cifras y la prestidigitación que a la asunción de responsabilidades». El miedo de sus familias, aseguran, «no es una invención»: «si ésta es la máxima seguridad a la que podemos aspirar en el centro histórico, quizás sea hora de ceder la responsabilidad a otros más capaces».