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programa de la junta con el ayuntamiento y entidades sin ánimo de lucro

Crisol forma a parados de la margen derecha y los implica en sus barrios

En uno de los proyectos se preparan jardineros que están arreglando zonas verdes de El Progreso. En otro se dedican a limpiar edificios y trabajan en la asociación vecinal y el centro de mayores

 

El alcalde y la directora general con los alumnos y técnicos del curso de jardines, en el parque de El Progreso. - S. GARCÍA

Alumnos y responsables del curso de limpieza de edificios, ayer. - S. GARCÍA

A. M. ROMASANTA lcb@elperiódico.com BADAJOZ
02/10/2019

Nosotros también somos Badajoz». Con esta contundente frase defendió ayer Unai Velasco el futuro de su entorno, con el que ahora está especialmente implicado gracias a su participación como alumno trabajador en el programa Crisol, que desarrolla la Junta de Extremadura y que en Badajoz se ha traducido en dos proyectos formativos en la margen derecha del Guadiana, que gestionan la Fundación Sorapán de Rieros y la asociación Iter Renacimiento. Este programa, además de ofrecer formación y de dotar de herramientas a los participantes para facilitar su inserción en el mercado laboral, los compromete con la regeneración de sus barrios para que sean motores de cambio.

Al acto de presentación, que se desarrolló ayer en el parque de El Progreso, asistió el alcalde de Badajoz, Francisco Javier Fragoso, con la directora general de Calidad en el Empleo de la Junta, Ana Jiménez, y los responsables de las dos entidades gestoras, así como los 30 alumnos (15 y 15) y representantes vecinales y de centros educativos. En la elección de los participantes intervino el Instituto Municipal de Servicios Sociales (IMSS), que estableció unos itinerario de inserción sociolaboral y los derivó al centro de empleo. Todos son desempleados mayores de 16 años.

El curso que gestiona Sorapán de Rieros trata sobre diseño, instalación y mantenimiento de jardines mediante trabajo en equipo. En el parque de El Progreso han desbrozado y limpiado las zonas verdes, han pintado los columpios y lo han decorado con material reciclado con propuestas creativas en las que los alumnos han participado activamente Queda por sembrar césped y arbustos y adecuar una pista de petanca. Además, van a arreglar un arriate situado junto a la sede de la asociación de vecinos de El Progreso y el entorno del centro social del Gurugú, donde se harán otras pistas de petanca y se adecentará el parque de la plaza de La Rana. Los centros educativos también forman parte del proyecto y la intención es organizar actividades con los niños de los colegios e institutos para que se impliquen en la rehabilitación de su entorno, como lo están los alumnos de este proyecto Crisol, según explicó Aida Pérez, directora general de la fundación.

RENACIMIENTO/ Los otros quince alumnos de la margen derecha están desarrollando con Iter Renacimiento la cualificación profesional de limpieza de superficies y mobiliario en edificios y locales y prestan servicio en la asociación de vecinos de El Progreso y en el centro de mayores Campomayor, donde realizan sus prácticas. Las instalaciones para la formación se encuentran en Los Colorines, el barrio del que procede la mayoría de los participantes, también del Gurugú y de La Uva. Según explicó la coordinadora, Sandra González, este programa es «una gran motivación» para los beneficiarios porque son personas en su mayoría en riesgo de exclusión y carecen de herramientas para buscar empleo. Cuando concluyan el curso recibirán su diploma de cualificación profesional con su itinerario formativo y sus módulos complementarios de competencia digital, prevención de riesgos laborales, igualdad de oportunidades y sensibilización mediambiental.

En una primera parte, durante 6 meses los alumnos compaginan formación y empleo y en la segunda realizarán tres meses (de enero a marzo) de prácticas no laborales en empresas «que les darán la oportunidad de quitarles las etiquetas de si son de Colorines o gitanos y de demostrar lo que han aprendido y todo lo que valen», recalca Sandra González. No sólo etiquetas, también miedos, «porque hay mucha inseguridad en este tipo de alumnado y falta de autoestima». Para muchos estar en este programa es su primer contrato laboral. Paralelamente, «queremos que dinamicen y conciencien al barrio de que hay una oportunidad laboral y de que nunca es tarde», defendió la directora general de la Junta. Con Crisol se están desarrollando 11 proyectos en las 7 ciudades mayores de Extremadura, con 150 participantes. La intención de la Junta es que la próxima convocatoria, cuya dotación se duplicará, se publique este mes o principios de noviembre.

Unai Velasco es un ejemplo de cómo estos alumnos están desarrollando los fines de este programa. Ayer reivindicó mayor atención a las barriadas del Gurugú, La Uva, La Luneta y Los Colorines en cuanto a las prestaciones municipales, pero también en el sentir de los ciudadanos. «Nos gustaría que hubiese más tolerancia», pidió, y atajar «la mala fama que originan la ignorancia, el miedo y la falta de sensiblidad con el prójimo», defendió.