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Este domingo, el tren

 

Este domingo hay elecciones europeas, regionales y locales. En todas ellas ofrecen los partidos cientos de medidas, al igual que lo han hecho en las generales. Soy consciente que me pueden llamar obsesivo o monotemático, lo sé, pero no hay nada que pueda afectar más a nuestras vidas, a excepción de la salud, que las conexiones de donde vivimos. Somos como estamos conectados y ese es nuestro principal atributo, en todos los sentidos.

No solo hay el tren, hay otras conexiones necesarias, pero sin tren de gran capacidad se está hoy día desconectado como sociedad, y más en el futuro. Los lugares más prósperos son los que están situados donde hay más flujos de personas, ideas y mercancías. Unos porque la naturaleza los colocó en sitios estratégicos y otros porque las infraestructuras de transportes obligan a pasar por ellos. Probablemente la decisión que más condiciona a nuestras vidas es el lugar donde decidimos vivir, y cada vez más, los jóvenes no gastan sus energías en cambiar las circunstancias del entorno, sino que deciden irse directamente a buscar otros lugares donde encontrar mejores condiciones.

Los partidos ofrecen empleo, turismo, industrias, cultura, educación, hospitales, rentas y mil promesas más, pero en una visión a los mapas donde se muestra el empleo, la renta, el PIB o la despoblación resalta siempre la estrecha relación existente con las conexiones del territorio.

Rafael ‘El Gallo’ en una ocasión que toreó a Bilbao, al llegar cansado uno le dijo que Sevilla estaba muy lejos, a lo que él respondió que lo que estaba lejos era Bilbao, pues Sevilla estaba donde tenía que estar. Y así es, como cada ciudad está donde tiene que estar, la única manera de hacerla accesible es mediante infraestructuras de transportes.

Hay cuatro años por delante para que nuestro escenario geoestratégico cambie o continúe como en las últimas décadas. Será competencia y responsabilidad de todas las instituciones y

de toda la sociedad. Y si no las conseguimos, las promesas no servirán de nada, pues ya no quedará nadie. Esta puede ser la legislatura de las conexiones o de la despoblación, porque el resto del país se sigue conectando al mundo y los jóvenes se irán donde estén conectados.