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EL CHINERO

Entera o media

En esta ciudad es costumbre citarse o quedar a primera hora del día delante de un café, media tostada, migas o unos churros

 

El desayuno de La Corchuela es uno de los participantes en el concurso. - S. GARCÍA

Periodista - Ascensión Martínez Romasanta
12/07/2020

Fue uno de los primeros enfermos que ingresó por covid en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario de Badajoz, donde permaneció 45 días, y uno de los últimos en salir. Después de 73 días en el hospital, cuando regresó a su casa, invicto, tras haberse batido en un duelo a muerte contra el maligno virus, este hombre se mostraba contento, débil, pero feliz, rodeado de los suyos, con los que había vuelto a pesar de todo lo sufrido y con ganas de satisfacer un deseo con el que, según dijo a la prensa, soñaba todos los días: desayunar en una terraza de su barrio, Valdepasillas, un café con leche y una tostada entera de tomate y jamón. Bendito sueño.
Dicen que cuando un enfermo recupera el apetito es la señal inequívoca de su recuperación. Pero es que para desayunar en Badajoz no hace falta ni tener hambre. Solo con nombrar los ingredientes de sus variadas tostadas la boca se hace agua. Desayunar fuera de casa y a ser posible en una terraza se ha convertido en una saludable costumbre en esta ciudad, cuyos hosteleros han sabido provocar y aprovechar. Con una variedad y una calidad dignas de los mejores paladares que, a fuerza de probaturas, se han convertido en exquisitos, porque ya no todo vale para empezar bien el día. Es tal la competencia, que si alguien quiere ser alguien en el mundo de los desayunos de Badajoz, debe cuidar al detalle qué ofrece a una clientela resabida.
Los responsables de la promoción turística de Badajoz hace tiempo que han descubierto el potencial de esta peculiaridad gastronómica y han comenzado a extender un título que, aunque pueda parecer pretencioso y petulante, ya es difícil de arrebatar por competidor alguno: Badajoz, Capital Mundial del Desayuno. Tal es nuestra afición, que en esta ciudad hay quien se cita o queda a primera hora del día delante de un café, una tostada (entera o media), unas migas o unos churros, para resolver un acuerdo, cerrar un negocio, retomar el contacto perdido o, simplemente, cogerse de la mano y mirarse a los ojos sin prisas.
El desayuno en Badajoz ha alcanzado tal variedad y fama que no es exagerado explotarlo como símbolo o eslogan diferenciador, como las tapas en San Sebastián, el pescaíto frito en Málaga, las gambas blancas en Huelva, el atún de almadraba en Cádiz, la morcilla de Burgos o la paella valenciana. No hay mejor lugar en el mundo para desayunar que en Badajoz. Nada que ver con el buffet de 18 euros del mejor hotel de la costa, por muchos huevos revueltos, salchichas, bacon y fruta fresca que ofrezca sin mesura. Los hosteleros pacenses lo saben y también el ayuntamiento, que ha organizado con Saborea Badajoz el I Concurso Badajoz Capital Mundial del Desayuno, al que se han apuntado 73 establecimientos repartidos por todos los barrios y también de algún poblado. Formo parte del jurado y nunca antes he suscitado tantas envidias en las redes sociales como cuando cuelgo las fotos de las delicias que inauguran mis mañanas.
Antes del concurso ya e establecimientos que se hayan esmerado especialmente para presentar una propuesta singular o novedosa, estoy segura de que la mayoría ya ofrecían lo que ahora presentan al concurso: lo mejor de su cocina, con los mejores ingredientes, la mejor presentación y el mejor trato. Con o sin concurso, los desayunos de Badajoz son desde hace mucho tiempo su carta de presentación, su santo y seña, su elemento distintivo y su mejor perfil. Los hosteleros buscan la perfección y sus clientes saben apreciarla.