+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico Extremadura:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

EN POSITIVO

Libros

 

Por fin llegó la feria, teníamos ganas de feria y veo caras contentas que contagian felicidad. Unos dirán que el mejor amigo del hombre es el perro, otros que el principal amigo y enemigo son los propios seres humanos, pero también para muchos son los libros. La Feria del Libro nos permite ver a muchos viejos amigos de papel y encontrarnos con otros nuevos. Se ve en las caras de muchos la felicidad de poder volver a esta normalidad. Volver a encontrarnos con los libros que no nos abandonaron en los momentos de soledad y aislamiento de la pandemia. A muchos hasta nos supo a poco el estado de alarma y confinamiento para poder avanzar en las lecturas pendientes. Cada día que pasaba no solo no bajaban los libros en lista de espera, sino que cada vez era mas alta la montaña.

Que ganas tenía volver a San Francisco y ver a los libreros, la carpa de presentaciones y conferencias llena, colas para que los autores firmen sus libros y de visitantes recorriendo las librerías, este año con un solo sentido y guardando distancias.

Me gusta ver pasear por la feria a autores mediáticos conocidos pero mucho más comprobar como amigos y conocidos locales siguen plenamente activos y rebosantes de creatividad. Me gusta ver el nuevo libro de Feliciano Correa en el que demuestra con más datos, una vez más, el origen jerezano de Hernando de Soto, la interesante obra prima sobre Badajoz de Jesús Bartolomé Potasio, editados ambos por la editorial pacense Editamas, la última republicación de Alberto González sobre las Mujeres de Badajoz, de Lorenzo Blanco sobre las matemáticas y la ciudad, Isabel Rodríguez Palop sobre flamenco, la ultima novela de Justo Vila, de Guillermo Kutz sobre los Obispos medievales de Badajoz, Ruben Báez sobre el escudo de Olivenza o Cari Jiménez Parralejo con sus últimas poesías.

Me gusta que este año el mayo libresco pacense no nos lo hayamos perdido aunque sea en septiembre. Y no debería terminar esta columna sin agradecer y felicitar a todos los que han asumido los riesgos, que inevitablemente tiene en estas circunstancias, de haberlo hecho posible. Lo personalizaré en Paloma Morcillo pero lo extiendo al resto de colaboradores, a libreros, a autores y al publico en general que son los hacen que exista y siga existiendo el libro.