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POR INTERMEDIACIÓN DE APAMEX

La madre y su hijo con discapacidad desahuciados tendrán un piso social

La juez retrasa el desalojo hasta julio tras el informe emitido por la Junta

 

Todavía no tienen las llaves, pero la Junta de Extemadura se ha comprometido a facilitar una vivienda social en alquiler a la madre con un hijo con parálisis cerebral que se enfrentan a un desahucio irreversible. Mañana tendría que ejecutarse la orden de desahucio que los dejaría en la calle, pero gracias al informe que ha enviado el gobierno regional a la juez y porque el propietario de la vivienda que ocupan lo ha aceptado, podrán permanecer hasta julio en el piso donde viven, en la calle Villaviciosa, en la barriada de El Progreso, y así darles tiempo para el traslado.

Vicenta Núñez y su hijo José Antonio, de 22 años con una discapacidad del 84%, ocupan un piso en alquiler en el que el joven se ha criado desde que Vicenta lo acogió con tan solo siete meses y lo adoptó. El problema surgió cuando en enero del 2017 dejó de pagar durante ocho meses el alquiler al nuevo propietario (un hijo de la anterior dueña, fallecida) porque se negaba a arreglar una gotera, cuya reparación ella afrontó. Retomó los pagos pero ya no había vuelta atrás porque el propietario la denunció.

Tras tener conocimiento de este caso por los medios de comunicación, la asociación de discapacitados Apamex intermedió con la Secretaría General de Arquitectura y Vivienda de la Junta de Extremadura para intentar buscar una solución. El presidente de Apamex, Jesús Gumiel, se puso en contacto con Vicenta Núñez y su abogado y las tres partes se reunieron para buscar una salida. La opción posible que plantearon fue encontrar una vivienda social adaptada por la que esta familia pagará un alquiler asequible. Para intentar detener el proceso de desahucio, la Junta envió a la jueza un informe sobre el proceso que se había iniciado, para que le diese tiempo y se ha conseguido.

Sin embargo, la sensación que ahora tiene Vicenta es «agridulce». Por una parte reconoce que su problema puede haberse solucionado y que tal vez la nueva vivienda esté incluso mejor, pues estará adaptada y en la de ahora existen barreras en los accesos. Pero por otra parte, arguye que ella no ha pedido «dinero ni nada a nadie», pues hasta ahora ha resuelto su vida. Lo que ella buscaba era «justicia», pues insiste en que el dueño no tiene razones para echarla. «Me reconcome la inusticia», recalca.