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¿Para qué sirve un homenaje?

 

TQtue te reconozcan lo que uno ha sido, lo que es y lo que deja en cualquier ámbito de la vida cuando las fuerzas no acompañan a las ganas, debería ser inherente al ser humano. Es, como dice el refrán, la definición del 'bien nacido'. Esas personas generosas que agradecen al prójimo su esfuerzo y obra tras sus años en activo, y que a ser posible intentan expresarlo en vida. Gracias a ese esfuerzo, en muchos casos anónimo, nuestros flamencos pueden compartir noches inolvidables con jóvenes y coetáneos en ese recorrido por, en el caso de Cándido de Quintana y el Niño de la Ribera últimos homenajeados, más de medio siglo dedicados al flamenco.

Fue hace unos días cuando Cándido recogió en Quintana de la Serena, en una noche para el recuerdo, el fruto del empeño y dedicación al flamenco que él ha convertido en el mejor de los regalos: ser testigo de su propia estirpe flamenca.

En el caso del Niño de la Ribera, el homenaje ha sido mucho más reciente. Con más de 70 años volcados en el cante (no olvidemos que el de Cáceres comenzó a cantar con 9 años y hoy por hoy cuenta con más de 80 años de experiencia) recogió en el Gran Teatro de Cáceres este sábado un sentido homenaje en la voz, el toque y el baile de una veintena de artistas. Su arte, como pudimos comprobar, sigue manteniendo a pesar de la emoción, los nervios y la impresión de esa noche la sapiencia del cante añejo: el que se labra en la necesidad; al margen del poder de la convocatoria. Tuve el honor junto a mis compañeros Laura Zahínos y Antonio Alcántara de participar en esa noche. Gracias. Una noche de 'bien nacidos' que tanto en el caso de Cándido como en el de Simón García nacieron de la batuta del flamencólogo Francisco Zambrano. Garantía de éxito.