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disidencias

Skyline

 

Juan Manuel Cardoso Juan Manuel Cardoso
26/11/2019

No sé si se han fijado alguna vez, imagino que sí, porque son cientos de personas las que a diario enfilan el puente viejo hacia al centro de la ciudad. A lo largo de mi vida, he cruzado el puente viejo de muchas maneras: caminando, en coche de prácticas, en autobús -sí, cabía un autobús con coches que venían de frente; lo fuerte era que te tocara eso el día que te examinabas del carnet de conducir-, en bicicleta, sobre una carroza en la cabalgata de los reyes magos, patinando, pero cuando los patines de cuatro ruedas no venían en línea ni eran botas sino artilugios que uno se encajaba como podía en los zapatos y trataba tanto de no caerse como de que no acabarán los dichosos patines en la cabeza de alguno, en un camión de mudanza o en una grúa. Son tantas historias en o alrededor del puente viejo -la playa del Guadiana, el embarcadero, el terror de los gansos, la cerveza en la orilla, los paseos en barca que, a veces, acababan en naufragio, los gatos atrapados, aquellas antiguas actividades de mayo y septiembre mirando al Guadiana y, en fin, también alguna desgracia. Pero, les aseguro que, hasta el otro día, en una mañana soleada y otoñal de primavera, regresando de mi paseo diario, no observé el panorama urbano, el skyline, el hermoso horizonte espigado que se erguía, imponente, ante mi sorpresa ojiplática por la novedad del efecto. Frente a mí, el perfil de una ciudad que, por sus puntas bien afiladas, me seducía. Desde la Torre de Santa María hasta la modernidad del Puente Real y, entre ellos, la Torre de Espantaperros, la cúpula de la Concepción, los inimitables picos de la Ermita de la Soledad, nuestra Giralda, la Torre de la Catedral, el edificio de Simago, el primer «rascacielos», y el edificio Siglo XXI. A lo largo de esa perspectiva, la historia de Badajoz, con todos sus matices y su evolución, las anécdotas y las personas que la vivieron, los pasos dados por el progreso hasta la modernidad sin olvidar nuestro rico pasado. Junto a esos edificios, hay vidas, hay personas, hay muchos recuerdos y momentos con familias y amigos, colegios, institutos, las tres campanas, La Cubana, la autopista, San Juan, San Francisco, La Paz, la feria de antaño y, en fin, allá al frente, a un lado Portugal y al otro el resto de Europa, nuestra Estambul, Puerta de Palmas, donde todos nos reflejamos y su línea de cielo.

*Periodista