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comienza la operación de derribo de los seis ejemplares centenarios que han sobrevivido en la plaza

La tala de los eucaliptos de Santa Marta confronta a los vecinos

La policía intervino por la protesta de miembros de la plataforma Salvar Parque Ascensión. Mientras unos están de acuerdo con la actuación, otros lamentan la desaparición de estos árboles

 
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Miembros de la plataforma Salvar Parque Ascensión. - S. GARCÍA

La tala de los seis eucaliptos centenarios de la plaza de Santa Marta, que inició ayer la empresa contratada por el ayuntamiento, Majoin, dentro del proyecto de remodelación de este espacio, provocó reacciones dispares entre los vecinos, pues mientras unos se mostraron disgustados y hasta visiblemente compungidos por la desaparición de estos árboles, otros expresaban estar de acuerdo con la decisión municipal y defendían que es la solución adecuada para poder disfrutar de esta plaza.

Los trabajos de tala se esperaban de un momento a otro, desde que la Junta de Extremadura manifestase que no eran árboles singulares, a petición de la Plataforma Salvar Parque Ascensión como último intento de que los eucaliptos no desapareciesen. El ayuntamiento esperó a que este expediente se resolviese.

La tala se inició ayer sobre las 10.30 de la mañana con una grúa de grandes dimensiones para alcanzar la parte más alta de las copas, que llega a 35 metros. Empezó por los eucaliptos de tronco más estrecho, podando las ramas más altas para posteriormente ir cortando el tronco de arriba a abajo.

Al poco de iniciar los trabajos, aparecieron en la plaza varios integrantes de Salvar Parque Ascensión para manifestar su malestar y reclamar el informe técnico que justifique la desaparición de estos árboles. En presencia de la prensa, accedieron al recinto de la obra para pedir este expediente a los trabajadores, que los invitaron a salir y a dirigir sus reclamaciones al ayuntamiento. Poco tardaron en presentarse dos dotaciones de la Policía Nacional y otra de la policía local, que solicitaron a los presentes que saliesen, como así hicieron, aunque se mantuvieron fuera con pancartas. En esos momentos se produjeron algunas discusiones con vecinos de la plaza que sí defienden que los árboles desaparezcan, porque son un foco de suciedad e impiden disfrutar de este entorno. Estos vecinos recriminaban a los miembros de la plataforma que ellos no viven en esta plaza y la respuesta fue que los árboles son patrimonio de toda la ciudad, no solo de Santa Marta.

El presidente de la Asociación de Vecinos de Santa Marina, Francisco Crespo, expresó su satisfacción «después de 20 años luchando y reivindicando una plaza digna» y defendió el proyecto que se va a acometer, que incluye la plantación de 40 moreras y que, en su opinión, permitirá que los vecinos recuperen esta plaza, ahora «inhábil» porque «no es segura». Crespo defendió que no puede haber unanimidad en este tema, pero aseguró que «la inmensa mayoría de los vecinos opinan que había que cortarlos». A pie de obra, María Teresa Muñoz, de Parque Ascensión, calificaba la tala de «arboricidio», porque los eucaliptos «no molestan» y recordaba el decreto del 2014 en el que el alcalde se comprometió a arreglar la plaza salvando los árboles, «pero se lo han saltado». Mientras hablaba, un vecino que pasaba expresaba en voz alta lo contento que estaba con que los eucaliptos desaparezcan y acusaba de «radicales» a los miembros de la plataforma. Otras dos mujeres que llevan 40 años viviendo en los bloques de la plaza mostraban su disgusto, «porque creíamos que no los iban a quitar, aquí no estorbaban a nadie, al contrario».