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la creación de zonas de sombra se ha adjudicado a enmusa por 71.500 euros

Los toldos de Menacho, pendientes de la autorización de los vecinos

Los anclajes deben colocarse en las fachadas y la falta de permisos está retrasando la actuación. La asociación de empresarios pide la colaboración de las comunidades de propietarios afectadas

 

Cruce de la calle Menacho con Guardia Civil, uno de los puntos donde se quiere colocar los toldos. - S. GARCÍA

El proyecto para instalar zonas de sombra en la calle Menacho y su entorno mediante la instalación de toldos modelo vela está listo y adjudicado, pero a la espera de la autorización de los propietarios de las fachadas en las que deben ir sujetos los anclajes. La asociación de empresarios de la zona, el Ayuntamiento de Badajoz y la empresa que realizará los trabajos están desde finales del 2109 tratando de conseguir los permisos de las comunidades de vecinos afectadas, lo que está retrasando esta actuación, que los comerciantes esperan desde hace años.

Este proyecto se licitó por primera vez en octubre del 2018, pero no salió adelante. Un año después el ayuntamiento lo retomó y se adjudicó a Enmusa por 71.506 euros (el presupuesto base de licitación era de casi 80.000 euros). El objetivo es crear pequeñas áreas de descanso para mejorar el ambiente y la actividad comercial a través de la colocación de estos toldos y mobiliario urbano (bancos y sillas con brazos), así como luminarias empotradas al suelo y la cubrición de alcorques.

En estos momentos solo cuentan con una autorización de las 13 que son necesarias para instalar los toldos tal y como está previsto, por eso apelan a la colaboración de los afectados para que el proyecto no se demore más y puedan estar colocados como entre los meses de mayo y junio «como muy tarde».

«La pelota está ahora en las comunidades de vecinos», apuntó Félix Retamar, presidente de la Asociación de Empresarios de Menacho, quien señaló que de no contar con su visto bueno, los toldos deberían anclarse a postes, lo que provocaría un mayor impacto visual e iría en detrimento de la accesibilidad de una de las principales arterias comerciales de la ciudad, al tiempo que habría que reducir las zonas de sombra previstas en el proyecto, pues se incrementarían los costes de la actuación.

PORMENORES / Algunos propietarios ya se han negado en redondo a que estos toldos se anclen en sus fachadas y en otros casos se está pendiente de la decisión que adopten las comunidades de vecinos, a las que se está explicando de manera pormenorizada el proyecto para despejar cualquier duda. La autorización de los dueños de los edificios situados en los cruces con las calles Vasco Núñez y Santo Domingo con Menacho son las «más importantes», pues son las zonas donde «más entra el sol y donde más bonitas quedarían estas áreas de descanso».

Retamar subrayó que las velas triangulares, confeccionadas con un material permeable que permite la evacuación de aguas y la transpiración, se fijarán en la parte superior de la fachada, a un metro del punto de anclaje, por lo que no se impedirá que entren ni el sol ni el aire a través de las ventanas de los edificios ni tampoco afectará a la «visibilidad». Asimismo, recalcó que los anclajes, de acero inoxidable, serán de pequeño tamaño (de 7x10 centímetros), por lo que apenas serán perceptibles.

El tejido de los toldos, que son desmontables, es de «alta resistencia», con capacidad para bloquear hasta el 98,8% de los rayos UVA y se trata de un material que ni se agrieta ni pudre. El presidente de la asociación de empresarios defendió la necesidad de que se acometa esta actuación en la zona para dar un impulso a la calle Menacho y confió en que no haya que recurrir a otras alternativas para su instalación si finalmente no consiguen las autorizaciones necesarias. «Quedaría mucho peor y todo por evitar en la fachada una pequeña placa», dijo.

El presidente de los empresarios lamentó que algunos de los propietarios que se niegan a que se coloquen los anclajes en sus fachadas son también dueños de los locales, por los que cobran alquileres. «Es contradictorio que ellos se beneficien de la actividad comercial, pero que no permitan que se coloquen elementos que pueden ayudar a que se mejore esta zona y el comercio pueda avanzar», se quejó Félix Retamar.