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Cáceres noche

En Cáceres no hay horteras, hay envidiosos

 

Cafetería Kumara, en la avenida Virgen de la Montaña. - FRANCIS VILLEGAS

Axia, tienda de muebles y decoración en la calle Amberes. - FRANCIS VILLEGAS

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El pasado fin de semana se celebró el Festival Horteralia, que acaba de cumplir su décima edición. Tal es el éxito y la aceptación de esta cita que hasta el Diario El País, la biblia periodística española, le ha dedicado un artículo firmado por Katy Lema, que lo califica como un acontecimiento musical «diferente, extravagante por naturaleza» y que «desde hace diez años reúne a los modernos menos modernos de España en Cáceres, siendo esta la perfecta antítesis de grandes festivales nacionales como el Primavera o el Mad Cool». Horteralia citó a más de 4.500 personas que abarrotaron el Pabellón Multiusos, donde se rindió un emotivo homenaje a Camilo Sesto y los asistentes vibraron con Los Fresones Rebeldes, Ojete Calor, Las Ketchup, Ladilla Rusa y Monterrosa.

Hubo a quienes no les pareció bien la atención mediática dispensada y enseguida escupieron su ira en las redes. Un internauta decía: «Esto me avergüenza. Resulta que el Multiusos es inaccesible a los eventos, pero esta gente puede usarlo no sabemos cómo y por qué. No hay dinero para ocio, pero reciben dinero público del ayuntamiento y de la diputación para hacer una fiesta de horteras». Otro añadía: «Este sábado me he encontrado con varios mamarrachos y mamarrachas. Ha debido haber en Cáceres una convención de despedidas de soltera. Todo ello con el sustancioso apoyo económico de la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura y de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Cáceres. Nivelazo, nivelazo. Esta es la clase de cultura que les gusta a los frívolos pijos del PSOE. Más madera».

Leía esto y, ciertamente, no daba crédito a tanta mala leche. Es el problema de quienes piensan que la cultura es suya y no del populacho, que es un ideario elitista reservado a los ungidos por la sabiduría de los dioses, porque lo guay de verdad es convertir a Belén Esteban es un icono pop. No entiendo por qué la creación solo debe ser patrimonio de unos pocos, por qué disfrazarse y bailar y cantar y reír es una mamarrachada. Y por qué el aburrido latiguillo de la subvención lo invade todo. Quien no haya recibido alguna vez en esta ciudad una ayuda institucional, que tire la primera piedra.

Un Óscar de hojalata

Ha sido un acierto Horteralia en estos días en los que el equipo de gobierno del alcalde, Luis Salaya, ha cometido tres desaciertos de órdago. El primero, el pasado domingo, 24 de noviembre, durante la celebración de la carrera contra la droga, que por décimo año consecutivo organizó el Centro de Formación de Tropa.

Es el Cefot una de las señas de identidad de nuestra ciudad, que a punto estuvo de cerrarse, algo que impidió la masiva contestación social y que terminó haciendo mella para que los militares no se fueran de Cáceres. El centro cuenta con un personal fijo de más de 200 personas y da empleo externo a 70 cacereños, de manera que es una indudable fuente de riqueza.

Pasa con desgraciada frecuencia en la ciudad que no se cuidan los detalles. Este mes de noviembre llegaron al Cefot 1.437 reclutas, 96 de ellos son mujeres. Es el ciclo más numeroso de la década y durante este año se formará a 3.000 militares. La carrera contra la droga es una tradición. El domingo participaron en ella 1.114 corredores, que salieron de la plaza de San Mateo y terminaron en la base miltar. Durante el recorrido coreaban el Decálogo del Soldado, cuyo artículo tres dice aquello de ‘Jamás abandonaré a un compañero que necesite ayuda’. Pues Salaya abandonó el domingo a los soldados, no solo porque no acudiera a recibirlos en San Mateo sino porque solo dejó libre un carril en la avenida Juan Pablo II para que discurriera la prueba, con el consiguiente peligro para los corredores puesto que por la vía contigua seguían circulando los coches.

El segundo de los desaciertos ha tenido que ver con la entrega de la Medalla de Oro de la Ciudad de Cáceres a la Guardia Civil. El ayuntamiento no cumplió con el reglamento y otorgó a la Benemérita la insignia que habitualmente llevan los concejales, en lugar de la que marca el protocolo: en el anverso el escudo cacereño y en el reverso la imagen de la Virgen de la Montaña. Es como si en la gala de los Óscar le hubieran dado a Meryl Streep una de esas estatuillas que se venden en los chinos. Una estafa, vamos.

Y el tercer desacierto, el más lamentable de todos, ha sido el desalojo del puesto callejero de especias y verduras que Domingo Pizarro tiene en Múltiples desde hace más de 30 años. Domingo alega que tiene un permiso firmado por el exalcalde Saponi y el ayuntamiento dice que no tiene autorización. Es inhumana esa manía de burocratizar las ciudades para que pierdan su alma.

Quizá por eso me gusta Axia, la tienda que Gema lleva en la calle Amberes, porque sus muebles tienen esencia. Y también Kumara, la cafetería que han abierto Alberto Gascón y Nacho Criado en Virgen de la Montaña. Prefiero ser positivo; admiro a quienes emprenden. En esta ciudad suele pasar que ponen como un trapo a los que triunfan: al festival de cine, a Pinilla, al Womad, a los hosteleros, al Helga de Alvear, al Buda...

Precisamente esta es la razón por la que defiendo a Horteralia, que comenzó siendo un festival modesto, que partió de la idea de un grupo de jóvenes con ganas de hacer cosas por Cáceres.

Las críticas feroces a este festival me han recordado a un pasaje extraordinario de la película ‘El indomable Will Hunting’, protagonizada por Matt Damon y Robin Williams. Está en un bar el joven rebelde de inteligencia asombrosa y le dice a un chulito de tres al cuarto que le desafía: «Lo más triste de todo es que dentro de 50 años empezarás a pensar por ti mismo y te darás cuenta de que solo hay dos verdades en la vida, una que los pedantes sobran y, dos, que has tirado 100.000 pavos en una puta educación que te habría costado un par de dólares por los retrasos en la biblioteca pública».

A lo que el chulito le responde: «Sí, pero yo tendré un título y tú servirás patatas fritas a mis hijos cuando paremos a tomar algo antes de ir a esquiar». Entonces el talentoso Will le pega un corte en seco: «Es posible, pero yo seré una persona de verdad». Conclusión: en Cáceres, como en la América de Hunting, no hay horteras (que también), hay envidiosos.

   
6 Comentarios
06

Por Aureliano NeHu 20:54 - 30.11.2019

Eso es. ¡Hay que apoyar a los horteras!. ¡Necesitamos horteras!. Necesitamos gente que no piense demasido y esté dispuesta a pagar por cualquier cosa: alcohol, droga, ruido, ropa, complementos, tecnología, periódicos escritos por juntaletras... Hay que mantener el consumo. Hay que acabar con la inteligencia. ¡Vivan las amebas y los batracios!, ¡Abajo las personas de verdad!

05

Por EL PASEANTE 20:39 - 30.11.2019

Bueno, ya sabemos de que cuerda es el amigo Miguel Angel, nunca dejará pasar una oportunidad de darle en los morros a Salaya. Sin embargo con Doña Elenita, la que hizo de todo y todo para la ciudad, no se llevó nunca ninguna crítica, curioso. Pero vamos, yo lo veo como un fruto de la casualidad, eh ??.

04

Por juan,m 16:00 - 30.11.2019

Lo de poner como un trapo a todo lo que triunfa, festival de cine, womad, etc vale, de acuerdo, y al final pone el buda … que buda ha triunfado y se pone como un trapo? También podía poner la semana santa, que es la que más triunfa y más critican y no soy religioso ni creyente, pero es la realidad, pero parece que no había espacio para ello. Será que tiene cruces.

03

Por HeisenbergWG 10:42 - 30.11.2019

Muy de acuerdo, Miguel Ángel, aquí parece que nos alegramos de las desgracias ajenas por envidiosos! Aunque lo de El País y la Biblia he tenido que releerlo tres veces, no he dado crédito! xD. Vivan los horteras (aunque nunca pisé esa fiesta): el mismo derecho tienen ellos a celebrar que los católicos a pasear sus pasos y poner Cáceres patas arriba.

02

Por observando 10:31 - 30.11.2019

Todo lo que se critica se debe aplicar a uno mismo.Lo de la Biblia y el Pais es lo máximo. Efectivamente hay opiniones para todos los gustos.

01

Por tony manero 10:26 - 30.11.2019

Necesitamos más gente como los organizadores de Horteralia o los propietarios citados, y menos socialistas y ninis jugando a ser alcaldes. Así nos va.